En todos hay un escritor. Por más escondido que este se encuentre. Algunas veces se manifiesta y quiere ser la voz de muchas voces y la de uno mismo. Ser testigo y narrador de nuestra historia, amigo y enemigo de nuestros miedos y alegrías, tratar a la realidad como una igual, subyugar lo indomable y liberar lo oprimido. Combatir la intolerancia en una guerra sin cuartel a palabra suelta. Desafiar a nuestra propia inteligencia y re-definir las reglas en las cuales se basa nuestra ya tan reestructurada sociedad. Pero lo más importante sea, tal vez, la indescriptible sensación que nos produce, el dibujar con nuestras palabras en la imaginación de otros.

Bienvenidos.

C.A.

viernes, 1 de mayo de 2015

CATÁSTROFE EN KATMANDU. LA DESMATERIALIZACION DE RECUERDOS FELICES...

Podríamos decir que tragedias de nivel catastrófico suceden bastante a menudo, teniendo en cuenta los terremotos, inundaciones, huracanes o volcanes en erupción que inundan nuestros noticieros cada año. Mal o bien, según la sensibilidad de cada uno por los asuntos ajenos, todos nos afligimos en cierta medida por lo que le toca vivir a otro pueblo ante estas circunstancias. Algunos se ven atraídos por las llamativas imágenes que muestran un alto grado de destrucción, otros se maravillan ante un rescate de película mientras que otros tantos simplemente se entristecen por alguna imagen conmovedora que sigue a la introducción de Blanquita Rodríguez. Cada cual a su manera vive la noticia, pero para casi la totalidad de los que vivimos en esta remota república al sur de las Américas, la gran mayoría de estos eventos no representan más que algo que le pasa a la gente por algún rincón del planeta. Quizás sí lo vivimos un poco más de cerca cuando debido a algún desborde fluvial allá por el centro del país nos enteramos de algún conocido que tuvo que dejar su casa para ser evacuado.

Cuando allá por el 2011 me tocó llegar al aeropuerto internacional de Katmandú, supe de inmediato que me encontraba en un lugar especial. El edificio de la terminal aérea, más parecido a un liceo de Buceo que a un aeropuerto, nos hacía saber que el país al que habíamos llegado debido a las benditas rifas de arquitectura tenía cánones bastante diferentes a los que habíamos visto en lugares como China, Japón o Estados Unidos. Una foto cualquiera – sin importar siquiera el sexo – y el importe correspondiente alcanzaban para que en nuestros pasaportes figurara la visa que nos permitía entrar al país. Una vez fuera del aeropuerto el recorrido por las calles de la capital del Valle nepalí nos indicaba que nos encontrábamos en un lugar mágico, terrorífico para ciertos paladares de fina exigencia, hermosamente asombroso para el vasto apetito por lo desconocido de otros.

Luego del primer día de visitas a cargo de los guías contratados por aquellos temerosos de nuestra generación, para quienes el viaje en Asia era inconcebible sin un tour programado – pobres ellos con sus extremas limitaciones – yo había decidido separarme del grupo en aquél lugar de fantasía llamado Bhaktapur, en las afueras de Katmandú. Los días siguientes había podido recorrer a pie las calles capitalinas, sintiendo colarse el barro entre mis dedos y mis chancletas, visitar el templo de los monos, recorrer el centro histórico cuyos colores no diferían tanto de los barrios “comunes”. Había tenido el placer de mezclarme con su gente, de esquivar las motocicletas, probar sus comidas y ser observado por extrañados y enormes ojos negros mientras yo los observaba a ellos y tiraba abajo todos mis erróneos prejuicios previos al viaje, cuando creía ingenuamente que Nepal sería una versión reducida de India. Supe disfrutar del espectáculo que significaba la vida en sus calles, los olores, los colores, sus escolares con la alegría esculpida en sus risas, y un sinfín de individuos que sumidos en una notoria pobreza me mostraban una de las facetas de este mundo en el que vivimos, dejando en claro lo errados que estamos al limitarnos a creer mediocremente que aquello que nos rodea en nuestro entorno inmediato es el mundo, es la única opción, la única manera.
 
Me enteré del reciente terremoto al ver una foto enviada por Laurita, una de mis compañeras de viaje allá por el 2011. El estado de shock fue inevitable al ver cuatro años después que todo aquello que yo había guardado en mi mente, y que mi cámara había registrado para la posteridad estaba hecho cenizas. Instintivamente miré hacia una de las paredes de mi cuarto, donde encontré varias fotos de esos mismos lugares, pero en mi pared todo estaba en pie. El santón aún sonreía con su anaranjado traje mirando la cámara. El vendedor aún estaba sentado frente a su tienda y miraba hacia mi cámara. Aquella separación casi absurda entre dos fachadas que creaba un callejón aún dejaba pasar ese rayo de luz. Allí todo estaba como antes, pero en los noticieros no. Todo se había esfumado, y junto a ese todo, millones de personas sufrían algo inimaginable para mí, que sentado saboreando mi humeante café con leche miraba atónito todo aquello. Por un momento sentí que estaba ahí, que era mi casa la que estaba hecha cenizas, pero luego de ver varias imágenes esa sensación de mimetización con el dolor de los nepalíes fue sustituido por una profunda y egoísta sensación de pena. Súbitamente caí en la cuenta de que aquellas plazas, templos y explanadas que tanto amé se habían esfumado. Supe que la idea de volver algún día y mostrarle a Samara la plaza donde había comprado su mandala no existiría más. Supe que todo aquello que me había hecho quedar fascinado con Nepal no era más que escombros. La pena fue tan grande que quise volver el tiempo atrás, pero no pude. De repente, volví a sentirme mal por la gente, ya no por la mampostería hecha polvo. Me acordé de los comerciantes que sin ningún curso hablaban más de cinco idiomas de ser necesario para vender sus baratijas. Me acordé del comerciante macanudo que con té de por medio y unas exquisitas masas locales no solo me vendió mis camisas nepalíes sino que me halagó con una inolvidable charla de más de una hora, enterándose de mi vida y haciéndome partícipe de sus sueños fuera de Katmandú.

Hoy vuelvo a escuchar de rebote que los números de muertos aumentan, que las pérdidas materiales son incalculables, y si bien los seres humanos que allí están sufriendo o allí murieron son exactamente iguales que aquellos que sufren la fuerza de un huracán en los Estados Unidos, un profundo pesar me desgarra por dentro al saber que su situación no es la misma. Los recuerdos de mi visita no dejan de venir a mi mente, y no dejo de imaginarme a ese pueblo sin sus atracciones para los turistas, no dejo de preguntarme: ¿y ahora cómo van a hacer? ¿Cómo va a hacer Nepal si siendo un país tan pobre tenía como una de sus principales fuentes de ingresos el turismo? ¿Qué pasa ahora sin el templo de los monos? ¿Qué pasa ahora sin sus callejones y sus plazas rodeadas de pequeños templos?

Una tragedia más se suma a la lista de las estadísticas, pero en este caso se lleva además de miles de almas, la realización material de una gran parte de mis recuerdos, de los más gratos cultivados en aquél año donde abrí los ojos. El terremoto de Nepal me acerca al dolor interior por una catástrofe que tuvo lugar del otro lado del mundo, en tierras remotas y ajenas a mi sangre, mi cultura, mi día a día, pero un lugar  mágico que lucha por salir de entre los escombros de su propia historia.

lunes, 2 de marzo de 2015

Alicia Castilla...Traslado…Televisión y tsunamis asiáticos… Mas abogados…

Traslado…Televisión y tsunamis asiáticos… Mas abogados… El soccer no es bueno para los niños… ¿Libertad?

E
l Dr. Miles está sentado en un estudio de un canal de televisión local junto a otros, para hablar sobre el caso de la ciudadana argentina que está detenida por tener unas plantas de marihuana en la casa.
Mientras, yo desde mi casa, por el teléfono siento a las presas gritar cada vez que nombran a Alicia en el programa.
Hace ya unos diez minutos que estamos hablando.
“Claudio yo no quería esto, no es necesario…”
-Alicia, usted va a estar a fuera en poco tiempo y su caso sentará un precedente, esto esta haciendo rechinar un mecanismo oxidado que cuando empiece a andar, estaremos escribiendo historia, de esa que vale la pena escribir”
“Me acabo de enterar que el fiscal pidió 5 años, me mato, esto se termina para mí, yo de acá salgo muerta”
-Alicia, no hable de su caso con nadie, le aseguro que nos tomaremos una cerveza a la sombra del tilo que tengo en mi casa. Lo importante aquí es no dejar que esto salga de las noticias…

Y mierda con las putas noticias…un tsunami reventó la costa de algún lugar de Asia (no me intereso por noticias tan lejanas, aparte seria darle espacio que precisamos ocupar con Alicia)
Pero justo ahora un tsunami! Y algún dictador caído también!

El tema con estas cosas es no dejarlas extinguir, alguna vez o mejor dicho en la época que yo intentaba estudiar para comunicador, la vida de una noticia se estimaba en 24 horas. Durante ese lapso el público está atento directamente a lo que se imprime o sale por la caja idiota, radio, etc. Después hay que abordarlas desde un diferente ángulo si es que la noticia así lo amerita.
En este caso el interés se centra en no bajar de un posible tercer lugar de atención. De esta manera sigue viva en la discusión cotidiana y demás estupideces que uno hace para sentirse pleno con esta monótona vida… ¿me estoy desviando?
Tal vez, pero hoy en día el ciclo vital de una noticia es aún más corto y si a eso le sumamos que hay que competir con un tsunami, dictadores derrotados en la primavera árabe y contando con recursos equivalentes a medio litro de algo con más de 20 % de graduación alcohólica por noche, THC y mucha imaginación, paranoia y empuje. Nos deja una clara muestra de todo el trabajo que hay que hacer para lograr mantener a flote esta cruzada.

Llamaba casi a diario al Dr Miles y me comunicaba con las diferentes organizaciones de liberación del cannabis. Así fue que me llegó el primer borrador del proyecto de ley de regularización y venta de marihuana en el territorio nacional. Realmente no lo podía creer, directamente de las manos de un diputado, esto empezaba a codearse con la realidad, esto podía ser lo que alguna vez se consideró una utopía. Este hecho, más allá del caso de Alicia en sí, logra despertar una conciencia en las dos orillas del plata. Las marchas se suceden con diferencia de días, no hay disturbios, la participación política se acrecienta.
La representación legal experimentó unos cambios, ahora junto a Dr Miles estaba el ex juez penal Federico A Petraglia. Entre los dos preparaban lo escritos que eran sometidos a la corte para considerar la excarcelación de Alicia, bajo fundamentos más que obvios y razonables…al menos para el hombre común.
Recordemos que la ley no castiga el uso personal ni la tenencia de una cantidad razonable de dicha sustancia a lo que los abogados dicen en el escrito presentado:

“B) Consideraciones sobre el delito imputado
1. Sin perjuicio de que esta no es la oportunidad procesal pertinente para introducir consideraciones jurídicas sobre la calificación formulada, nos permitimos introducir al debate unas líneas que en nuestra opinión meritarían la clausura inmediata de los presentes.
En tal sentido, esta Defensa considera que la conducta imputada a la Sra. Castilla resulta atípica, pues constituye un acto preparatorio de un hecho que otro artículo de la propio Decreto Ley N° 14.294 considera impune, como lo es la tenencia de sustancias para el consumo personal (art. 31 de dicha norma).”
A Alicia se le trata de acusar también de distribución.
4. Tal extremo emerge acreditado en forma palmaria de la instrucción llevada adelante por la Sede, de la cual se desprende que no se pudo ubicar a una sola persona que haya dicho que adquirió a la Sra. Castilla sustancia estupefaciente de especie alguna, hecho que debe sopesarse debidamente. A lo dicho se debe agregar que las plantas incautadas ni siquiera llegan a su grado de madurez como para generar la flor que produce el alucinógeno, tal y como lo afirmó la Sra. Castilla en su declaración indagatoria.”

Y esta parte la transcribo también, porque es muy gratificante  cuando en el intrínseco mundo de las leyes se encuentran disparates como el que resaltan los muchachos de traje aquí.
5. Se reitera, estamos ante actos preparatorios de un hecho impune como es el consumo, de mantenerse la postura de la Sede se llegaría al absurdo de que quedaría en libertad inmediata aquellos que compren a terceros marihuana abonando por ello un precio, y alentando el tráfico de tales sicotrópicos, y consideremos punibles a aquellos, como mi defendida, que evitando ese circuito siniestro decide plantar ella su marihuana para consumir, y de esa forma cortar con el mercado ilícito de drogas, al cual las autoridades deberían apuntar sus baterías y el esfuerzo y tributos que abonan los contribuyentes.

Para qué agregar…


Mas notas…esta vez en el cuaderno de deberes de mi hija… “Estoy convencido de que todos estos sucesos, echaron a andar un cambio, el cambio. Que después de haber leído los proyectos de ley de Sabini y ojeado las ideas de Lacalle, me parecen que ninguno de los dos tiene madurez y más un, no se adecuan a los que realmente se quiere lograr. Tienen la estética de algo confeccionado artesanalmente y, sin menospreciar el trabajo artesano, no es lo que esperamos de un proyecto de ley…el camino se abre, estamos viviendo la historia…esperemos que el final sea aquel por el cual se lucha hace tanto.”








5 de Mayo 2010, Miercoles…Club Lagomar.

El futbol, y esto es una opinión personal que no tiene como intención generar polémica alguna…decía, el futbol para mi es uno de los juegos más aburridos y paupérrimos que la humanidad ha creado...superado tal vez, por el tenis o el golf, pero en la misma góndola del aburrimiento.
Hay que reconocerle la carga de orgullo nacional chauvinista que viene en el paquete, aparte de la frustración que causa en el observador y la violencia que esto crea…en fin me desagrada significativamente.
Así y todo, uno, como padre hace por sus hijos determinadas cosas que no haríamos por otros seres humanos.
Las prácticas de baby futbol son para mí una tortura ya que, no solo puedo ver el daño que este deporte le hace a los niños, si no también, el grado deplorable de depravación psicológica al que los padres someten a sus retoños desde los confines del campo de juego…discusiones, puteadas, reproches...en suma todo eso que conocemos pero que mi hijo aun, no se había percatado.
Así es que a las 7 y algo de la tarde/noche, estaba alejado del campo mirando de lejos como corrían detrás de un balón unos 12 o 13 botijas, arengados por sus seres queridos…
Mi teléfono vibra…un mensaje, en seguida suena. Lo sacó del bolsillo y lo arrimo a mí oído…El Dr Miles en un barruntar increíble, mezcla palabras como: Libertad…La sacamos…la puta que lo parió…
Comprendo en el acto que Alicia esta libre, grito, me enajeno, aprieto los puños, salto en el lugar… me sereno, vuelvo a empezar. No me olvido de que esa libertad no es tal, el proceso seguirá, el fiscal dirá, los abogados también, pero Alicia está afuera. Se pelea de otra manera en libertad.
El Dr. Me pasa le número de donde está Alicia, la llamo. Esta feliz, pero conserva la calma.
Me da las gracias, me dice que tiene todas las ganas de seguir con su vida, de seguir haciendo lo que siempre hizo. Pero que precisa un poco de Paz.
Nos saludamos con promesas de vernos y tomar esa Cerveza, debajo del Tilo.

Mis gritos  y festejos prosiguen, mi hijo se acerca y me dice: - Papa la práctica ya término…no quiero venir más. El futbol saca lo peor de mí.
                                                                                              ***



Epilogoarghh….2014

Recordando esos momentos, casi 4 años después, aun puedo sentir alegría, una alegría que va agarrada de una satisfacción única.
Producida por el saber que pude aportar en forma mínima, en ayudar a recuperar la libertad  de una persona que bajo mis conceptos y creencias fue privada de su libertad por un sistema arcaico e injusto.
La sensación de que también fui parte,  en manera muy modesta, de un proceso de legalización que a pesar de dejar mucho que desear en su funcionamiento y, que fue implementado más como un negocio estatal que como el ejercicio de la libertades que en sí tendría que haber sido el espíritu de la ley. Es un comienzo, palpable de que las cabezas van para algún lado más fácil de procesar.
Casi 3 meses de vivir y accionar en cosas que hacía mucho no tomaba parte, herrumbrado, habían llegado a su fin...a un fin.
Con Alicia hablé dos veces por teléfono y ocasionalmente nos escribimos algún mail vía Facebook. La única vez que la vi fue en la cárcel de mujeres de Canelones. Desde el día que recuperó su libertad, empezó a rehacer su vida, que se tornó un poco más pública y le sienta bien. Aun nos debemos la cerveza bajo el tilo…



Claudio Alonso.

lunes, 23 de febrero de 2015

Alicia Castilla... Doctores y Doctores…Viaje en motocicleta con la ley a mis espaldas

Doctores y Doctores…Viaje en motocicleta con la ley a mis espaldas…Un penal en Canelones…Emociones encontradas entre cuatro paredes…El camino será arduo y lleno de obstáculos, pero llegaremos…Movimientos de despenalización…Llamadas por 1000…


A
 lo largo de mi vida tuve varios encuentros con Doctores en leyes. Penalistas, corporativos, comerciales y un etcétera bastante amplio. Estas experiencias me han hecho comprender que existe una sola cosa que esperar de un abogado y es, precisamente que no sabemos lo que esperar. Los códigos de ética y conducta varían como el de los mecánicos o plomeros, dejándonos bastante a merced de nuestra intuición y capacidad de análisis. De esta manera me encontré con mercenarios que funcionan al vil pero necesario metal, pro-bonos con una destreza y capacidad increíbles y, mediocres que ponen en duda la competitividad de las facultades donde se armaron de sus conocimientos.
EL Dr. Andrés Miles  es uno de esos raros casos en los que se junta la capacidad de razonamiento e inteligencia, con la total transparencia y lealtad…este último pasaje puede dar la idea a aquellos que gustan de armar teorías conspiratorias, de que el Dr. pagó parte de los costos de esta nota, pero déjenme sentar por escrito que no hay nada más lejano a eso. Los protagonistas directos de toda esta ida y venida de mecanismos legales y vericuetos increíbles, sabrán constatar que mi descripción acerca del legalista es lo más cercana a la realidad que las palabras me permiten.  Aun así, estoy de acuerdo con aquellos que sostienen que las palabras transparencia y lealtad deberían estar separadas al menos por un capítulo, de las palabras derecho, justicia y abogado, pero en fin, no encontré nada en mi diccionario de sinónimos que se ajustara mejor a esta parte de la nota…
Vía telefónica puse al Doctor al tanto, en líneas generales sobre el caso de la Sra. Castilla. El demostró su interés en el acto. Iríamos juntos a al centro de detención de mujeres, yo entraría en calidad de asistente y así el doctor podría hacer uso de mis conocimientos sobre contracultura (¿?) Para no encontrarse en terrenos desconocidos al entrevistar a su posible defendida…
No acepté bajo ningún concepto la proposición de ir hasta la cárcel de mujeres de Canelones en transporte público. Va en contra de todos mis principios éticos hacer uso de estos cajones defenestrados con ruedas, mezcla de negocio y servicio. Mi enduro 125cc. Sería nuestro medio de transporte. La única desventaja era que Miles padece de un tipo de Fobia a los bi-rodados. En un principio se  negó, pero después de sabias palabras y la promesa de no sobrepasar los 45 kilómetros por hora, partimos hacia la capital canaria, sin saber muy bien, al menos yo, con lo que realmente nos encontraríamos.
Las rutas de la patria nos llevaron hasta la ciudad de Canelones y este viaje me hizo aprender varias cosas. La primera no está relacionada intrínsecamente con esta nota pero sí con otra que alguna vez escribiré sobre el concepto básico en el diseño de motocicletas. Hasta este momento yo pensaba que la decisión de hacer ruta en una moto de esas que en Uruguay llamamos chopper era basada en una decisión personal. Por qué no embarcarse en una enduro a recorrer la vieja ruta 66???
Este field research totalmente casual me demostró que las motocross (también termino oriental) no son construidas con el fin de apoyar nuestras nalgas en sus asientos. Al llegar a la localidad de Suarez una sensación parecida al cosquilleo que sentimos cuando se nos duermen las extremidades, se localizaba en mis testículos de una manera extrema y punzante, hasta el punto de hacerme pensar que debido a mi posición perdería mis tan preciadas y necesarias glándulas por la gangrena inminente que esta privación de flujo sanguíneo causaría.
En ese preciso instante fue que todo se rebeló ante mí con claridad y comprendí  el porqué Denis Hopper opto por poner a Fonda, Nicholson y a él mismo, en la comodidad de las Harley Davidson Hydra-Glide usadas para la película…

Canelones city.
Estéticamente la cárcel de mujeres en Canelones es lo más parecido a lo que en la época de la dictadura se le conocía como centros clandestinos de reclusión, desde la calle parece una casa regular salvo por las rejas y la entrada continúa de guardia policial (ESTETICAMENTE).
Nos anunciamos en la entrada principal y nuestras identificaciones fueron requeridas para seguir  avanzando.
Nos invitaron a pasar a una estancia sin ventanas y azulejada de los pisos al techo. Allí esperamos a Alicia que según la guardia estaba en ese momento, hablando con la directora de la cárcel.
Entra a la habitación una señora con aspecto de abuela, de complexión delgada. Alicia. La conocía solo por fotos pero en persona y conociendo sus antecedentes me doy cuenta que el apodo de “la abuela del porro”, como la llaman en la cárcel de mujeres, le queda perfecto.
Luego de cumplir con las introducciones formales, empezamos a  hablar de una manera fluida. Alicia está indignada como lo están las personas que se ven privadas de libertad. Esa especie de limbo y neblina estructural que nos dice contantemente “esto no me está pasando a mí”.
Nos explica las condiciones en las que se encuentra, ratas, cucarachas, cumbia villera y un innumerable de etcéteras que, desde mi punto de vista, obedecen al estándar de lo que se puede encontrar en cualquier prisión.

Las preguntas van casi todas dirigidas al Dr Miles en cuanto a posibilidades de abandonar ese lugar lo más pronto posible. Yo trato de enfocarme en la elaboración del perfil de esta mujer. Segura, elocuente pero a la vez y dadas las circunstancias  bastante golpeada por la situación y su recién emprendida huelga de hambre.
Varios son los problemas a solucionar, en primer lugar el económico, Alicia recibe una pensión desde Buenos Aires pero, al estar recluida no le es posible cobrar la suma de  dinero. También nos pide que contactemos al consulado para consultar qué tipo de derechos y/o obligaciones tiene un ciudadano argentino (en su situación) en suelo oriental. Por ultimo su deseo de ser trasladada a un centro en que las condiciones sean un poco mejores.
La puerta de la habitación se abre y entra una mujer uniformada, camina lento pero segura y sus piernas levemente combas, hacen balancear a sus caderas de una manera peculiar. Sus manos son aguantadas, ala cowboy, por el cinto de cuero negro que complementa la canana y contiene la camisa azul de reglamento.
“Sub Oficial directora.“ (Dijo su nombre pero me pareció poco importante registrarlo.)
“Ustede no saben, como la tratamo a ella. Un trato eh? Especial? Eh? Le dimo, una cama pa ella solita y papel pa que escriba, verda? Eh?”
El Dr estaba bastante molesto ya que este tipo de visitas se llevan a cabo sin presencia policial por un tema de privacidad con el cliente.
En absoluto me llamaba la atención la manera de proceder de esta sirviente pública. Al menos y, seguramente por tratarse de la persona a cargo, ostentaba la capacidad de hilvanar una frase solo comiéndose la s y alguna otra cosita que no vale la pena destacar.
En cambio, era la repetición de los derechos especiales a los que Alicia tenía acceso lo que cumplía la función de amenaza poco subliminal.
En un ambiente controlado, como lo es el de la prisión no es bueno tener beneficios especiales, la protección de los guardias tiende a tomarse como favoritismo y esto no, ante los ojos de la población general,  es algo que juegue a favor del privilegiado.
“Dotor” prosiguió la gendarme  “ Dejeme decirle que a esto espeshimene (especímenes) nolos podemo mescla con las dema vio? Esto espeshimene, son inteletuale, y por eso la tratamo de otra manera verdad? Pero ta nerviosa y eso es por lastinencia del porro, ya le dijimo que se le va a ir y vastar mejo…el porro e una adision, como el vino vio, yo tengo experiencia…ya le dijimo… ”
Mientras yo contenía la risa, triste, que produce la realización de que este tipo de gente cumple la función de vigilantes de la paz y veladores de las instituciones, la sub abrazaba bonachonamente a Alicia. Está notablemente nerviosa ante la situación, soltaba risitas nerviosas de vez en cuando.)
Obviamente esto era premeditado, la seguridad de la minimalista cárcel de mujeres se había visto sacudida desde la llegada de la ciudadana Argentina. Programas de televisión radio y distintos medios de prensa pasaron por ahí, para entrevistarse con “la abuela de las plantas”
A su vez, movimientos pro cannabis organizaron marchas actos y protestas  en contra de la encarcelación de Alicia y de Mauricio B un artesano del Balneario Pinamar, detenido este también por cultivar cáñamo.
Al menos el pedido de traslado seria tomado en consideración, todo este movimiento mediático era demasiado para el pequeño  centro de detención y sus funcionarios…mover a Alicia lejos de ahí estaba en el punto número uno de sus listas.
“Bien Dr” Interrumpí abruptamente, ya no lo resistía más. “Tendríamos que retornar”
“Si, efectivamente”, contestó este, saludamos a Alicia, recuperamos nuestros documentos y salimos. La enduro esperaba a mis testículos para el viaje de retorno.

Teléfono

Siete días después de visitar a Alicia en el penal de Canelones,  me encontraba en mi casa, con más preguntas que respuestas y experimentado la lentitud conocida y repugnante con que se desarrollan las cosas, gracias a la burocracia y otros poderes especiales que tienen los funcionarios estatales.
El ánimo de Alicia es muy cambiante en la cárcel, huelga de hambre combinada con una inestabilidad emocional  evidente, me comunico con ella bastante seguido, cosa que me cuesta bastante ya que mi fobia por el teléfono no es respetada…
El aparato de mierda suena, y el cónsul interino de la República Argentina es quien se anuncia desde el otro lado.
Primero me da las malas noticias.
Me dice que tienen prohibido por mandato salir de garante en caso de que el abogado así lo solicite, en una posible petición de prisión domiciliaria.
Las buenas.
Su pensión fue tramitada así como su pedido de traslado a otra institución, El CNR será donde estará a partir del próximo lunes.
Pongo la nota en Montevideo Étnico y me comunico con Alicia para darle las buenas y las malas.
Revisando mis notas de estas comunicaciones telefónicas…
En un juego de idas y venidas, me comunico con Alicia al menos una vez por semana y me dice que su deseo es que el abogado redacte un testamento, para dejar como beneficiario de todos sus bienes a su sobrino.
“A los muchachos del movimiento, les dije que hagan una fumata en un gran fogón en la playa en mi honor, no llegaré a semana santa…”
Cuelgo el tubo y me siento en un sillón, el teléfono me agota…suena de nuevo…
Es la gente de los movimientos de liberación, Planta tu Planta y/u otros.
Mas notas, esta vez en una servilleta…
Juan Andrés Vaz, Planta tu planta contactos varios, dentro de casa de gobierno...costos legales ?????/ Ellos se hicieron cargo de la defensa del artesano de Pinamar que cayó el mismo día que Alicia, según Vanesa*, está por conseguir su libertad gracias al pedido de excarcelación de su abogado.
Al artesano ya lo marcaron adentro (¿) (Marcaron, cuchillada, corte…)
*Vanesa Maidana, Movimiento de liberación de cannabis
“Alicia enfrentarse sola a esto, no sabemos cómo es que sus dos primeros abogados llegaron a dar con ella… Nosotros tenemos los medios y contactos necesarios…”
Les explico que yo fui el que lleve a mi abogado a ver a Alicia, ya que cuando me contacté con ella, estaba sin representación Legal.
Me dan las gracias y estaremos en contacto…
Nuevamente en el sillón, ahora sí totalmente agotado…
Nueva llamada entrante, alguien obviamente está usando mi teléfono como filtro de información…
Alo?...
Si, el Sr Claudio Alonso?
Quien habla?
Soy Gabriel Pastore, el sobrino de Alicia, me dieron su teléfono, como está ella? Sé que precisa dinero y quería saber cómo hacérselo llegar…
Ah…eh…si…Mucho gusto, lo mejor es a través de su abogado el Dr. Andrés Miles. Le envío los datos de contactos vía e-mail.
Saludo y excusas de rigor…fin de la llamada.

Miro el cable del teléfono y estoy a punto de arrancar el RJ11 de la pared…evalúo seriamente la posibilidad, cuando suena de nuevo…y me recontra cago en todo un rosario de santos…

¡HOLA!
Si, Claudio? Redactor de Montevideo Étnico, le hablo de (no sé qué publicación en Buenos Aires)
¿Es usted el que está ayudando a Alicia?
La mujer suena, o quiere sonar segura y profesional. Yo no quiero hablar más, hago mi mejor papel de mequetrefe en años. Le digo que yo en realidad no sé bien que estoy haciendo, acuño la frase “todo esto es a pulmón” le doy el teléfono del consulado y me dice que ya lo tiene, a esta altura debe pensar que soy alguien con un retraso importante, me da las gracias y cuelga.

Ahora soy yo el que llamo al abogado, le advierto que si las llamadas no paran voy a demandarlo usándolo a el mismo como mi abogado, le dejo saber que conozco el conflicto de intereses que eso ocasionaría pero no me importa. Me dice que no hay problema. “Lo hacemos, pero primero saquemos a Alicia”

viernes, 13 de febrero de 2015

Alicia Castilla...Reflexiones sobre la muchacha ciega…Libertades individuales y fotógrafos bipolares…

Reflexiones sobre la muchacha ciega…Libertades individuales y fotógrafos bipolares…Comienzo de una saga con finales inciertos…Las reglas son claras y el juego es complicado.

Claudio Alonso.

Es demasiado fácil hacer una evaluación sobre la justicia y toda esa burocracia intrínseca que la caracteriza, sentado en una reposera, totalmente desnudo, en el fondo de mi casa, revisando notas y bebiendo intermitentemente mi copa de vino, en una apacible noche de Marzo. También sería demasiado complicada de explicar esta situación, si unos de mis vecinos por esas casualidades se le ocurre otear en la noche con sus prismáticos y se encuentra con quien escribe, en la forma antes relatada.
La denuncia seria obvia y yo terminaría con mucho que esclarecer, empezando por atentado al pudor y exposición de mis partes pudendas o algo por el estilo. Seguramente nada serio, una ofensa menor, pero mi fin de semana cambiaria de rumbo drásticamente ya que hasta el lunes – día en que mi abogado me facilite la salida - tendría que compartir, con dios sabe quien, una celda inmunda e incómoda, por razones que si no son injustas, al menos caen en una bolsa de nomenclatura muy general.
Ahora, y para darle cierta validez a mis alucinaciones paranoicas, ¿porque mi vecino fisgón tiene el derecho de levantar una denuncia sobre alguien que se encuentra a mas de 120 metros de su propiedad? (ese sería mi vecino más próximo) Sin que mi presencia represente un peligro inmediato. Su proceder sería un acto de cobardía absoluta, no me dejaría con otra opción que la de subir al techo y disparar un par de tiros de advertencia…Aunque, volviendo a la realidad y serenándome un poco, dudo muchísimo que mi buen colindante, Don Sierra, tuviera ese tipo de fetiches…y si así fuera, me niego a creer que obrara de esta manera y tuviera el descaro de elevar una denuncia penal en mi contra… sabemos demasiadas cosas uno del otro. Sin lugar a dudas él también se vería obligado a justificar un par de deslices relacionados con su persona y el código penal.
¿A dónde quiero llegar con todo esta sarta de disparates y monomanía generalizada? Al punto de que nuestros derechos, en lo que respecta a el espacio físico comprendido por nuestra propiedad, casa, rancho o cobertizo, pueden ser violados en cualquier momento y bajo los más inverosímiles conceptos.
Son estas las reflexiones y complejos de persecución que despertaron mi interés sobre el caso de la abuela de las plantas”. Por razones que no son muy claras aun para mí, la curiosidad y el deseo de saber más acerca de esta mujer, me pusieron en una misión que tomaría una cantidad significativa de mi tiempo vital…

La primera vez que me llegó información sobre el caso de Alicia Casilla, fue directamente desde una red social muy conocida, una noticia breve publicada por el diario digital Tiempo Argentino sobre “Una argentina, presa en Uruguay por cultivar 29 plantas de marihuana.”
¿Pero quién es esta señora? Privada de libertad, por auto cultivar con fines -científico- investigativos- 29 plantines aún no sexuados de Cánnabis. 
La información que se puede encontrar de ella es bastante atípica para alguien de su edad, al menos para una persona tipo de 66 años, habitante del cono sur.  Más bien parece el currículo de alguien proveniente de la revolución de las flores en la costa Oeste de USA a fines de la década de los 60.
Psicoterapeuta y botánica, hasta ahí, seguimos transitando en los seguros rieles de la normalidad y buen juicio. Entonces nos damos de frente con sus viajes de exploración mental por la ruta de la ayahuasca, experimentación supervisada con acido lisérgico, Chamanes y sus ritos con el Cactus de San Pedro, circa 1970
Pero también nos encontramos con que su formación fue en España y que ha participado en organizaciones de recuperación para adictos en Brasil. Es invitada a cursos sobre drogas y adicción, aparte de ser editora de una revista y maestra cervecera, fundadora de la primera cervecería artesanal en Brasil.
 Sumémosle su militancia pro liberación de la marihuana, basada en el lógico y simple principio que, incluso a las personas que no consumen absolutamente mas nada que alcohol, cigarros y antidepresivos recetados por un médico, es decir la gente normal de nuestra sociedad, les parece razonable.
El principio decía, que establece la  inutilidad de luchar contra algo basándose en la prohibición. Sistema que los gobiernos han aplicado hasta el cansancio con resultados nefastos y conocidos. Pasando por la mafia de Chicago hasta el narcotráfico actual y remontándose a las guerras del opio y un sin número de eventos similares, fundamentados en esta inteligente estrategia que solo puede ser llevada a cabo por el ser humano…

Los foros y redes sociales hervían con información de todo tipo. Una de estos foros manejaba que Alicia había sido delatada por un fotógrafo español, al cual ella le brindo su casa mientras este se encontraba en Uruguay, trabajando junto a ella en un nuevo proyecto. Este individuo, al que no pude ubicar bajo ninguna circunstancia, convivió con Alicia y tomó varias fotos de su cultivo. Al parecer, el artista del lente padece de cierto grado de esquizofrenia y bipolaridad. En uno de estos arrebatos y una vez en España, hace llegar sus fotos y los datos del domicilio de su anfitriona a las autoridades pertinentes. Como consecuencia la policía se presenta en la casa de la mujer arrestándola bajo sospecha de producción de estupefacientes con tentativa de distribución…
El español, era asiduo colaborador de la publicación pro marihuana: Spannabis. Su descargo lo hizo en respuesta  a los miles de correos que inundaron la redacción de la revista en cuestión.
Según él, algún tipo de voz de la conciencia le dijo que lo que estaba haciendo esta señora atentaba directamente contra sus principios y reglas de ética.
Lo que si atenta contra mi capacidad de razonamiento, dejando mi cerebro agotado y sin ninguna posibilidad de autodefensa explicativa es el hecho de que la actividad a la que este hombre se ha dedicado a lo largo de toda su carrera es justamente por aquello que denunció a su anfitriona. Frecuentando los círculos correctos y golpeando las puertas indicadas, confirmaremos que Gonzalo Belchi  ha escrito y opinado sobre libros, películas, métodos de cultivo y varios etcéteras, relacionados todos al cannabis…
Sin encontrar como dije antes una razón o escusa con la cual justificar su proceder, me vi obligado a frecuentar blogs y foros en donde encontré el siguiente hilo en referencia a mis inquietudes.
 En uno de estos, la revista Spannabis dice estar desvinculada, hace aproximadamente dos años de los servicios del fotógrafo, vía mails de Raúl del Pino su editor en jefe.

“Gente les copio un mail de Spannabis que recibio Plantatuplanta . 
Textual:”



El tal Gonzalo (si es Gonzalo Belchi) dejó de colaborar con nosotros hace algo màs de 2 años y nunca hemos vuelto a tener contacto con él ni tampoco de sus actividades. Tampoco hemos vuelto a tener ninguna relacion con Alicia Castilla durante este tiempo.

Tambien manifestar nuestro apoyo a Alicia y a todos los activistas cannabicos.

Raul del Pino
FERIA DEL CÃ
ÑAMO
www.spannabis.com/group/
Tel: xx xx xx xx xx
Fax: xx xx xx xx xx
xxxxx@spannabismagazine.com
Skype: cannabismagazine
Así también el webmaster, del sitio web de la revista explica el porqué artículos firmados por el fotógrafo aun aparecen colgados en su sitio.
“Hola, amigos.
Soy el webmaster de Cannabis Magazine, y los artículos que se van publicando en la edición digital pertenecen a números antiguos, así que lo que podéis ver en la web son colaboraciones de Gonzalo Belchi que se publicaron hace años en la revista impresa. Tal como se puede leer en un mensaje anterior, a través de un correo de Raúl del Pino, nuestro redactor jefe, hace más de dos años que Gonzalo Belchi no tiene relación con Cannabis Magazine (antes llamada Spannabis Magazine)...”
Un saludo

“Como os he dicho antes lamentamos mucho lo ocurrido. Gonzalo Belchi fue despedido de Cannabis Magazine, según la documentación que he consultado en nuestra gestoría laboral el día 29 de marzo de 2009.

El hecho de que aparecieran entradas suyas recientes en nuestra web es porque realizamos una migración del CMS a Joomla a principios de enero y muchos de los artículos no se lograron migrar correctamente por lo que procedimos a meterlos en la web manualmente y no a través del script de migración.

Si hemos quitado el nombre de Gonzalo de nuestra web es porque no queremos que se asocien las acciones de esta persona con nosotros.

Cannabis Magazine ha ejercido siempre una labor de información lo más imparcial posible y hemos apoyado todo tipo de acciones procannábicas. Además durante nuestra andadura hemos mantenido una ética estrictamente profesional.

Espero que comprendáis nuestra posición y que no mezcléis a CNM con este personaje ya que, como he recalcado anteriormente, no tenemos nada que ver en la actualidad.”
Salu2
la Redación de CNM






Días después de encontrar estos mails en los que como se puede ver CNM le puso un rotulo enorme con la palabra “Paria” pegado en la frente, me topé con este e-mail que según el foro, es el descargo oficial del señor G Belchi.

“Hola Xxxx ,
Un placer leer tus correos, y ver que hay quien se molesta en
contrastar las informaciones... resulta más que tranquilizador. aunque
me abruma la expectación que esto está despertando, cuando esta señora
se ha limitado a vivir del cuento y a engañar a cuantos se la cruzan
por el camino. O es que acaso te ha enseñado algún título de sus
estudios de psicoanalista y experta cannábica... Verás, cierto es que
la conozco, y bien, como para afirmar, que es solo una maestra, y una
embustera, que se ha dedicado a difamar contra mi persona y a echarme
la culpa de algo, que está claro que es solo culpa suya. Por que, a
ver, si cultivas 29 plantas de marihuana, a lo menos que te expones es
a que la policía valla a buscarte a casa y te metan en la cárcel. No?

Yo, creo que queda más que claro que conozco a esta persona, pero ni
trabajo para la revista Spannabis, ni soy el socio de nadie (de echo,
ni siquiera consumo desde hace años). Tengo un trabajo honrado y una
familia que mantener aquí en España, y me he visto en la difícil
situación de tener que viajar a Uruguay en busca de un trabajo, que
esta persona me prometió, me he tenido que gastar parte de mis ahorros
para mantenerla y para cubrir unos gastos que no debía pagarme
, y tuve
que poner en conocimiento de las autoridades lo que en casa de esta
"buena señora" ocurría para no verme involucrado en algo, que guste o
no, es un delito.
 Seguro que si el que va a la cárcel soy Yo, no se
hubiera formado tanto revuelo, pero bueno, eso ahora ya da igual. He
puesto en conocimiento de mis abogados, estos echos y lo publicado por
el diario Tiempo Argentino, y pronto supongo que a esta señora la
caerá de nuevo la ley encima, que es lo que la gente así merece.
Porque no olvidemos que las drogas matan y enferman a miles de
personas, jóvenes en su mayoría
, a ver si ahora cumplir la ley es un
delito e infringirla, es de admirar... porque entonces me pego un
tiro.
Si lo desea, a lo largo de la semana, puedo pasarle una relación
completa de los correos que me envió esta persona engañándome para ir
a Uruguay en busca de trabajo, con más detalles de sus planes de
financiación de vida a costa del cultivo de marihuana, y de todo lo
que ustedes gusten, Yo no me escondo de nada ni de nadie. Creo que
tengo la conciencia muy tranquila, y que la verdad nos hace más
libres. La policía solo cumple con su deber, no meten a la cárcel a
nadie por ser bueno.
Gracias por su seriedad y por ponerse en contacto conmigo, les
agradezco el interés, aunque no creo que sea para tanto, ni que se
deba tener tan en cuenta las palabras de alguien que esta donde está
por méritos propios.
Reciban un cordial y grato saludo desde España,
Gonzalo B.”

                                                                                     ***





N
otas, mini casetes, blogs, paranoia y conclusiones demasiado apresuradas para esta noche de nudismo y enología barata en el fondo de mi propiedad…

La pregunta que no puedo dejar de hacerme es la siguiente…La Sra. Castilla es una activista con muchos años ya en el frente de batalla, me imagino que no es la primera, ni la última vez que está enfrentada a un caso como este, sea a nivel personal o sea alguien cercano al ambiente en el que ella, por la naturaleza misma de su militancia, frecuenta. Dejemos en claro que no estamos hablando de un artesano que obviamente puede desconocer las leyes en toda su extensión…
Las reglas están dadas de esa manera, si te agarran, es probable que la prisión sea uno de los destinos. No hay que ser brillante para saberlo, basta haber frecuentado los círculos correctos para aprenderse un par de normas de oro…
¿No vio venir esto en ningún momento? Es posible que un fotógrafo bipolar y psicótico, o no tanto (¿)  acabe con los mecanismos de protección que toda persona avocada a este tipo de actividad debe llevar…la cadena siempre se rompe por el eslabón más débil, pero en este escenario parecería ser que a esta cadena la usaron para soportar un peso muy por encima de su liga…y no me refiero con esto a la capacidad de operación de la división de narcóticos- recibir fotos con las pruebas  y dirección física del sospechoso es una manera fácil de jugar al detective-  si en cambio, a la aparente credulidad con que Alicia se está manejando durante todo este proceso…esperaba algo más de agudeza de alguien con toda una vida dedicada a una causa como lo es la liberación del cannabis y la obvia eliminación de las ganancias que esto le deja al narcotráfico…solo manejando estos conceptos nos da la pauta que uno debe lidiar con personajes bastante particulares y jugar un juego con un margen difícil de superar en caso de derrota.

El siguiente paso era obvio, contactarme con Alicia y mantener una conversación lo antes posible. Tarea un poco complicada, cuando uno de los participantes se encuentra privado de su libertad.
48 horas fue lo que tarde en dar con los teléfonos del patio interno de la cárcel para mujeres en Canelones.
-Buenas tardes. Desearía hablar con la prisionera Alicia Castilla…
Alguien de otro lado del Teléfono – Si un momentito por favor ¿So labogado bo?
-¿…A usted que le parece?
Alguien de otro lado del Teléfono -Ya viene eh…
El tubo, me imagino, quedo balanceándose en el aire y recoge sonido ambiente, la cumbia villera suena a mil y un par de gritos se escuchan de vez en cuando.
Otra voz al otro lado del aparato – ¿Si, quien es?
-¿Señora Castilla? Claudio de Montevideo Étnico.
Alicia Castila- Ah, me dijeron que era el delincuente de mí abogado…
-Extraño, no quise dar esa impresión…Alicia, finalmente me puedo comunicar con usted. Primero que nada, pertenezco a un Blog para artistas emergentes y otra índoles, estaría de acuerdo en contestar un par de preguntas, siendo la primera, si precisa algo para mejorar su situación que, doy por descontado no es de las mejores.
AC- Claudio, muchas gracias por llamar, realmente no sabría por dónde empezar, para describirle mi situación y menos podría enumerar la cantidad de cosas que precisaría para mejorarla. Lo que sí le puedo decir es que comencé una huelga de hambre, para mejorar mis condiciones…pateo ratas y mato cucarachas constantemente, casi no puedo dormir ya que tengo un reflector prendido durante toda la noche enfrente a mi celda. Había comenzado hace unos días con una encuesta aquí adentro entre las chicas pero, ya no tengo ganas de nada…para colmo los abogados me piden fortunas que no tengo…ya no se qué hacer, esto es una pesadilla, Kafka se quedaría corto.
-¿Alicia, usted en este momento tiene alguien que la represente?
AC-Pensé que tenía pero ya no, recién tuve la visita legal y la verdad tengo que decirle, me siento traicionada…en fin, no, no tengo defensa.
-Entiendo ¿Hay alguna manera de poder llegar a usted y verla, los días de visitas por ejemplo?
AC-No, la verdad que no, los días de visita a mi me hacen pasar por una serie de tratos que no estoy dispuesta a soportar.
-¿Y si voy con un abogado, no sería más relajado el proceso? Trabajo con uno y aprovechando la oportunidad podría explicarle por arriba los pormenores de su situación…
AC-¿Usted estaría dispuesto a venir hasta aquí con un abogado? ¿Porque?
-Realmente no lo tengo yo aun bien en claro el porqué, pero lo que está pasando con usted, atenta contra las libertades individuales, y es bastante difícil no tomar un bando. Si está de acuerdo puedo estar mañana mismo allí.
AC- Lo espero entonces, un gusto, y muchísimas gracias por todo…

-Por Favor, a las ordenes y nos estamos viendo.

                                                                                   ***

martes, 30 de diciembre de 2014

LA DECADENCIA DE UN IMPERIO Y LOS ATAQUES DE ÁCIDO


¿Qué es el hijab? ¿Cómo llegó a Irán? ¿A quiénes afecta? ¿Quién lo controla?

Allá por el año 651 d.C un creciente imperio islámico entraba al ilustre, culto y avanzado territorio persa, por aquellos entonces cuna de las civilizaciones y padre de un sinfín de aportes sociales y culturales que perduran hasta nuestros días. El efecto que tendría el ingreso de la nueva religión sería impactante, desplazando a los zoroastristas y sustituyendo su religión por la de los seguidores de Mahoma.

Más de mil trescientos años después, por primera vez se derrocaba a la monarquía iraní, a los sucesores de los infinitos reyes persas que habían dominado durante milenios extensiones de tierra inimaginables. En 1979, ante las crecientes presiones populares y el abandono por parte de su principal aliado los Estados Unidos, el entonces rey de Irán Reza Pahlevi – conocido como el Shah – quien desafió al tío Sam en su delirio de grandeza, tuvo que abandonar su corona y huir del país. Ya enfermo y moribundo vio desde lejos cómo la turba de revolucionarios islámicos se quedaban con el país y se lo entregaban en bandeja de plata a su líder, el Ayatollah Khomeini. Fue entonces que todo cambió en Irán, en uno de los quizás más radicales cambios de la historia en un país en tan poco tiempo. De repente el régimen totalitario del monarca daba paso a lo que sería una supuesta república islámica, y como república, se trataría de un régimen democrático. Pero las cosas no salieron tan bien como muchos de los que apoyaron esa revolución esperaban. El trato sanguinario de los Savak – policía secreta del régimen monárquico – que perseguía, torturaba y hacía desaparecer a los opositores del régimen del Shah se vio suplantada por todo un sistema islámico que no toleraría ningún indicio de discrepancia con la floreciente revolución. En lugar del Savak, surgieron los “Comité” y los “Basij”. Los primeros, una suerte de policía militarizada y los segundos, grupos de civiles armados dispuestos a dar su vida por el nuevo régimen, fueron los encargados de controlar que todo habitante viviera en base a las nuevas leyes islámicas, y de apagar todo indicio de contra revolución, o una simple expresión de ideas que pusieran en peligro el nuevo régimen. Quizás más peligrosos que el Comité fueron los Ansar-e Hizbola que junto a los Basiji, milicianos vestidos de civil que ayudan al régimen cuando necesita mantener la seguridad dentro de la sociedad.

Fue entonces, cuando todo comenzó. Luego de más de mil trescientos años de entrado el Islam a Irán, ahora se formaba la República Islámica de Irán, y lo que antes era una opción de religión, pasó a ser lo mandatorio de toda una nación. La constitución se hizo en base al Corán y el clérigo de los ayatollah – antes actores religiosos – comenzó a tomar cada vez más relevancia política. Los círculos de poder sufrieron grandes metamorfosis. Los revolucionarios pasaron a tener los roles protagónicos, por el simple hecho de haber puesto su fuerza bruta en favor de la revolución, sin importar quienes eran, de dónde venían, si sabían leer o escribir. Como todo cambio radical político, la población más ilustrada fue puesta bajo la lupa, y aquellos seres pensantes con un grado más de formación académica que pensaran diferente a los ayatollah fueron perseguidos, enjuiciados y exterminados o simplemente fueron víctimas del exilio. De repente los gobernantes del país pasaron a ser aquellos que meses antes atendían un almacén, recojían la basura o le cortaban el pasto a algún miembro de la realeza – sin desmerecer ninguna de las funciones antes mencionadas –.
Lo que contaba no era la experiencia, la formación académica o las aptitudes personales o profesionales, sino la presencia de una tupida barba, la ferviente devoción del Islám y el estar dispuesto a dar su vida por el régimen. Incluso el cuerpo diplomático pasó a formarse desde ese entonces por los seres más decrépitos de la nación, teniendo sus claras consecuencias en las relaciones del país con el extranjero, otorgando importantes cargos a personas que apenas si sabían escribir su nombre.

Enseguida vendría la guerra. En 1980, el entonces mandatario iraquí Saddam Hussein le declaraba la guerra a Irán, contando con el total apoyo de potencias occidentales como los Estados Unidos de América y otros países árabes. Por aquél entonces Saddam era bueno, y era la mano firme del gobierno de Carter en su último año de presidencia, y los que le seguirían como Reagan. Ocho años de una dura guerra sin sentido masacraron a más de dos millones de almas de ambos lados de la frontera. Ocho años de guerra fueron un agravante determinante para la desculturización de la población iraní, del resquebrajamiento continuo de sus fundamentos culturales y sus reglas comunitarias, de las bases conceptuales de su ciudadanía. Ocho años bastaron para generar un continuo ambiente de desconfianza hacia el otro, sumidos en un régimen que mientras combatía el enemigo extranjero, se transformaba día a día en un monstruo que consumía a la gente de su propia patria, incentivando el odio entre su propia gente, persiguiendo a todo aquél que tuviera siquiera un atisbo de ideas que pudieran cuestionar los “valores islámicos” del nuevo régimen. Las necesidades que la población pasó durante esos ocho años, los bloqueos comerciales, la falta de alimentos y de recursos de un país en guerra contra medio mundo hicieron flaquear la solidaridad entre los ciudadanos, quienes sumidos en la necesidad más elementales y apretados por las presiones económicas y sociales se vieron presas de la máxima expresión del “sálvese quien pueda”. Entonces como perfectos cangrejos atrapados en un balde, cada cual comenzó su carrera hacia el éxito para alcanzar la superficie, volviéndose religioso de repente, dejándose crecer la barba, cambiando sus ideales o simplemente vendiendo a sus propios familiares y amigos a los “comité” para así sumar un punto más que le permitiera introducirse en el nuevo y corrupto sistema. Aquellos que combatieron contra los iraquíes y sobrevivieron heredaron grandes ventajas.

Como la religión pasó a ser el elemento de referencia a nivel legal, sucedió lo que siempre sucede en estas situaciones, cuando la divinidad se mezcla con la política. Los más horrendos crímenes se comenzaron a cometer en el nombre de la religión, y todo componente político y social del país comenzó a ser juzgado por el clérigo y sus fundamentos. Si usted quiere ser parlamentario, primero el consejo religioso y espiritual debe comprobar que usted reza las veces necesarias por día, que tiene la barba bien tupida, que su mujer e hijas son mujeres sumisas y pulcras, dignas de un musulmán, que tienen el velo cubriéndoles todo el cabello y que no les gusta maquillarse ni escuchar música. Esto se trasladó también a las clases más remotas de la población. De repente estaba prohibido festejar un casamiento, escuchar música en los autos, tener trato con el sexo opuesto, divertirse de cualquier manera. Comenzaron a ser premiados aquellos que vistieron de negro y adoptaron una actitud vengativa y hostil hacia todo el “mal musulmán”.

Desde 1979 la morfología social de Irán fue sufriendo reiteradas transformaciones, y sus lógicas de funcionamiento se complejizaron a tal grado que solamente un iraní que haya vivido allí puede entender en parte los intrincados estándares sociales y comportamientos colectivos actuales. Dependiendo del presidente de turno – el cual debe ser aprobado por el líder religioso y espiritual de la nación, que no es otra cosa que un monarca o dictador supremo – las medidas de control sobre el comportamiento de los iraníes se fue flexibilizando o agudizando un poco más. El pueblo se convirtió en títere de los titiriteros, y con métodos como el tenue alargamiento de las cadenas que sujetan a cada iraní del cuello, o con un tirón más fuerte, el gobierno ha entretenido a su gente durante ya más de tres décadas. Sobrevivieron y se hicieron fuertes aquellos que se adaptaron mejor al nuevo y despiadado sistema, donde hay que devorar para no ser devorado, lo cual logró algo mucho más peligroso que el mero hecho de tener un sistema político corrupto. El resultado alcanzado fue la corrupción de la población iraní, de las masas, de sus núcleos más personales. El iraní promedio se dio cuenta de que para sobrevivir en ese nuevo país se tenía que adaptar a sus reglas, tenía que aprender a mentir muy bien, a ventajear todo cuanto estuviera a su alcance, a infiltrarse en los cargos públicos y a sacarle tajada a esa semejante ventaja. Muchos aprendieron a hacer fortunas en base a la venta de las ayudas humanitarias que llegaban durante la guerra, o incluso hoy en día cuando lo mismo sucede luego de un gran terremoto o una gran inundación. Cada cual tuvo que aprender a escalar por el balde aplastando al que se le cruzara en el camino, desafiando hasta el extremo las reglas de la moral y la ética de un pueblo milenario.

El papel de la mujer tuvo un cambio más que radical. Ellas ya no podían lucir sus minifaldas ni sus peinados a la última moda europea, sino que se tenían que limitar a elegir un color de túnica no muy llamativo para cubrir sus cuerpos. Pero ese no fue en verdad el problema, ya que la revolución que se llevó acabo fue obra del pueblo, y como tal se eligió un régimen islámico. El problema real fue su denigración a un lugar mucho más penoso en la sociedad, no permitiéndole manejar, fumar en la vía pública o incluso salir del país sin permiso de un macho alfa en la familia. Fue entonces que se instaló el Hijab, que no es otra cosa que el atuendo islámico de las mujeres musulmanas, el cual pasó a ser de gran relevancia, a simbolizar la actitud sumisa de la mujer en la sociedad iraní.

Les recomiendo en este sentido que vean la película Persépolis, un largometraje que estuvo nominado a los premios Oscar como mejor película extranjera.

Hace pocas semanas una mujer iraní sufrió un ataque en plena ciudad de Isfahán, ciudad de increíble belleza y tradición. Ella iba manejando su auto, pues con el pasar de los años se fueron flexibilizando algunas cosas, y mientras se encontraba esperando en un cruce, repentinamente una moto con dos personas a bordo frenó junto a ella. En un abrir y cerrar de ojos, el acompañante del motociclista echó una sustancia a la cara de la mujer del auto. Ella se bajó agitada, limpiándose como podía la cara y al percibir que el líquido le quemaba todo el cuerpo a través de su ropa comenzó a desvestirse en plena calle. A todo esto la moto ya había desaparecido. Cuentan los testigos que al ver el comportamiento de la mujer varios de los transeúntes se apresuraron a no permitir que se desvistiera y la volvieron a meter en el auto, pensando que la mujer estaba loca. Pero resulta que no, ella no estaba loca, sino que alguien le había echado ácido sulfúrico en la cara y la ropa. El incidente no pasó a tener mayor relevancia para los medios, los cuales lo trataron como una posible venganza de un pretendiente frustrado, basándose en lo sucedido cerca de siete años atrás donde eso mismo le ocurrió a otra mujer, quien al negarle el matrimonio a un compañero de facultad sufrió un ataque de ácido.

Fue luego de algunos días que la conmoción se esparció por la gente de todo el país, cuando el mismo suceso se volvió a repetir una y otra vez, siempre en la ciudad de Isfahán. Los ataques empezaron a tener un denominador común. Las mujeres atacadas eran aquellas cuyo hijab no estaba acorde a los requerimientos islámicos estatales, eran jóvenes y bellas. Dio la casualidad que el parlamento estaba discutiendo en los últimos tiempos sobre la legalización de la reprimenda de parte de los ciudadanos a aquellas mujeres que no respetaran el hijab estipulado, aunque según los parlamentarios las medidas se basarían solamente en advertencias verbales. Pero todo esto se vio combinado con las declaraciones de algún que otro ayatollah en los rezos masivos de los viernes en las mezquitas, donde se alentaba a los buenos musulmanes a combatir las medidas del actual presidente Rohani, el cual aparentemente había flexibilizado un poco los controles sobre la vestimenta femenina.

Durante los primeros días y algunas semanas, el pueblo se manifestó en las calles en contra de estos ataques, de los incentivos del clérigo para estas acciones y de la pasividad del gobierno, el cual declaró tres días de luto por el fallecimiento de uno de los ayatolláh más sanguinarios de todos los tiempos y sin embargo no se pronunció al respecto de los ataques con ácido. La presión comenzó a aumentar en Irán, más y más personas salieron a las calles en protesta por las varias mujeres cuyos rostros quedaron desfigurados y sus ojos dejaron de ver para siempre. Algunos pudieron manifestarse mientras que otros fueron duramente reprimidos. Luego de un tiempo el presidente salió a condenar estos hechos mientras que el representante iraní ante la ONU declaraba solemnemente que esto seguramente había sido planeado por las potencias occidentales. Este argumento es el más común esgrimido por el Estado iraní cuando salen a la luz las cagadas más grotescas en las cuales el gobierno es sospechoso de su ideación.


Es a la distancia que con mucho dolor, un iraní que no habita aquellas tierras se pregunta, ¿por qué? ¿cómo nos permitimos llegar a esto? 

Ali.