En todos hay un escritor. Por más escondido que este se encuentre. Algunas veces se manifiesta y quiere ser la voz de muchas voces y la de uno mismo. Ser testigo y narrador de nuestra historia, amigo y enemigo de nuestros miedos y alegrías, tratar a la realidad como una igual, subyugar lo indomable y liberar lo oprimido. Combatir la intolerancia en una guerra sin cuartel a palabra suelta. Desafiar a nuestra propia inteligencia y re-definir las reglas en las cuales se basa nuestra ya tan reestructurada sociedad. Pero lo más importante sea, tal vez, la indescriptible sensación que nos produce, el dibujar con nuestras palabras en la imaginación de otros.

Bienvenidos.

C.A.

jueves, 19 de mayo de 2011

Playa del Carmen...mas vacaciones dentro de las vacaciones...Mini interrogatorios...Vuelos perdidos y empleados gordos...

La estadía en Playa del Carmen fue una especie de mini vacaciones en el arranque del viaje. Claro, ustedes me deben estar puteando porque todo el viaje es como unas grandes vacaciones, pero a lo que me refiero es que tanto en México como en la Habana (más en la primera que en la segunda) caminamos como animales y nos pasamos todo el día trasladándonos en metro, bondi, camiones, uauas o lo que fuere visitando obras, barrios, museos, playas y demás. Playa del Carmen en cambio fue una especie de cambio de rutina, no tanto a lo gitano sino más bien a lo cheto, manejando una Crysler alquilada, divina camioneta con la que nos trasladamos por la península del Yucatán, haciendo mucha playa, snorkel y chupando birra frente al agua cristalina del Mar del Caribe.

Hoy Viernes a las 3:00hs Popi, Santi Hernandez, Santi arquitecto, la Negra, Laurita, Marto, Adri Arqui (nuestra docente), Salvador (nuestro docente) y varios más se fueron al aeropuerto de Cancun ya que su vuelo hacia el aeropuerto de Laguardia partía a las 7:30hs. Yo me quedé solo en el cuarto ya que mis compañeros eran justamente Popi, Santi Hernandez y el Marto. Me puse a armar la valija y me acosté ya que nuestro vuelo partía a las 13:30hs rumbo a Miami desde donde les escribo ahora, para conectar posteriormente en otro vuelo al aeropuerto de Laguardia en Nueva York. A eso de las 9:00hs salimos hacia el aeropuerto, devolvimos nuestro auto cheto de 6 cilindros y nos quedamos pastando en ese lugar que en alguna otra crónica me detendré a analizar que son los aeropuertos. Todo fue bien, pasé los controles de seguridad sin inconvenientes y partimos hacia el aeropuerto de Miami. El vuelo fue somnífero como todos, y después de un par de horas aterrizamos sin inconvenientes, teniendo un par de horas para comer algo, hacer algún bautismo al aeropuerto y tomarnos el vuelo hacia Nueva York. En esta parte de la aventura me encuentro acompañado por Marcos y Elena, con quienes compartimos el "almuerzo-merienda-cena" de las 17:30hs y no pude irme de Miami sin haber dejado mi contribución a su sistema cloacal. Me tenía nervioso el tema ya que era la única ciudad de las que estuvimos que aún no lo había hecho. Cumplido el objetivo, nos dispusimos a hacer la cola para el control de equipajes para abordar a las 18:15hs como lo decía en el Boarding pass, mientras yo le contaba a los chiquilines mi mini interrogatorio a la llegada a Miami:

Inspector gringo hablando español: Hola, así que vienes de Uruguay y eres estudiante. Tienes planeado hacer alguna "explotion" (con acento gringo y haciéndose el simpático)?

Yo: Jajajaja, no por ahora (no por ahora? pero sos imbécil? este no es lugar para hacer chistes idiota - era mi conversación conmigo mismo mientras le sonreía como un nabo al agente).

La cola era eterna y estuvimos como veinte minutos entre una cosa y la otra, y cuando salí del control me encontré solo. Busqué un poco a ver si encontraba a Marcos o a Elena pero no los vi, así que emprendí mi camino hacia un gate que desconocía, pues no aparecía en mi boarding pass. Luego de unos 300 metros, averigüé el Gate, D43, me fijé en el boarding pass, miré la hora y me percaté de que eran las 18:40hs y la hora del vuelo 18:45hs!!! No sé como, pero empecé a correr como un condenado, subí dos escaleras mecánicas pechando a la gente y bajé otras dos (cosas que uno nunca entiende dentro de los funcionamientos de los aeropuertos). Se me abrió la mochila y mis pertenencias rodaron por el piso, las recogí como pude y las metí dentro de la mochila a la fuerza como si estuviera haciendo un embutido de mochila. Seguí corriendo, me tomé el Skytrain (tren que lleva de un lugar a otro del aeropuerto) y seguí corriendo los últimos 300 metros llanos hasta que empecé a ver el gate, pero así como iba corriendo fui disminuyendo la velocidad y mi cara se fue transformando cuando me percaté de que en mi gate no había el movimiento usual de un abordaje, ni tampoco estaban las caras conocidas de los chiquilines de la generación. Llegué al gate, no había nada, la puerta estaba cerrada, un avión partía y un par de boludos saludaban con la mano por el ventanal. Me convencí, había perdido el vuelo y estaba solo. Me dije: "seguro soy el único boludo que se quedó", pero para mi sorpresa atrás mío vinieron dos chiquilinas más con cara de "mecorrídoskilometrosymedioparanoperderelvuelo"! Así fue que preguntamos, y nos indicaron que el vuelo efectivamente había partido y que debíamos ir a servicio del cliente para solucionar el inconveniente. Asi que allí fuimos y para mi segunda sorpresa, ahí estaban Elena, Marcos, Pepé, la Enana, Mariela, Chiche e Isa, todos iguales de boludos que yo ya que fueron quienes estaban en la mesa contigua en Burger King un rato antes. Señoras y señores, éramos diez estudiantes que habíamos perdido el vuelo hacia Nueva York. Presentamos nuestros boarding pass y la señora que nos atendió nos comunicó muy amablemente que el siguiente vuelo de las 2030hs estaba sobrevendido, pero que de todos modos nos pondrían en lista de espera (LL para los entendidos). Algunas caras eran de angustia, otras de "no lo puedo creer", yo no podía parar de reír y repetir la frase "somos unos bananas" e insistiendo en que estaba feliz de haberme comido la hamburguesa y haberle cagado el baño a los de Miami. Se aflojaron todos un poco y entre chistes e ironías nos dispusimos a esperar, ya que en una hora veríamos si podíamos partir o no.

La hora pasó rápido, dormí un ratito, bobeamos otro rato, y así fue como la gente se fue arrimando al gate D40 para abordar nuestro posible vuelo. Tuvimos que esperar, y luego de unos instantes el gordo detrás del mostrador llamó a un par de los chiquilines quienes fueron corriendo y volvieron contentos, pues tenían un lugar. A todo esto, se nos había sumado un decimo primer rezagado, Seba Pérez quien por segunda vez en una semana había quedado retenido porque su nombre completo coincide con el de un guatemalteco muy buscado, un tal "Sebastián Perez Gonzalez", pero para colmo, nuestro Sebastián Perez Gonzalez nació en el Chuy, y hay una ciudad en Guatemala que se llama así! La diferencia entre Seba y nosotros era que él había perdido el vuelo porque lo habían retenido para el interrogatorio, asi que él tenía su lugar asegurado en el avión. Pasaron unos minutos y fueron Pepé y Mariela los nombrados por el gordo con cara de chanta. Cada vez quedábamos menos, y todos mirábamos expectantes al gordo como si fuéramos los hermanitos de la casa más terraja de Argentina y el gordo fuera el detestable a quien nuestro departamento de Maldonado supo otorgar la llave de la ciudad! Solo que acá, en la sala de espera del aeropuerto internacional de Miami, los que se alegraban eran los nombrados o nominados si seguimos la analogía, y los que quedábamos sentados cada vez teníamos menos chances. Mientras menos quedábamos nos íbamos poniendo de acuerdo en que si se quedaba uno solo, alguno de los otros se quedaba con él. Así fue como la sala quedó vacía y quedamos mano a mano la Enana, las dos pibas que habían llegado después de mi y yo. Ya todo se iba al joraca y nos disponíamos a pasar la noche en el aeropuerto, mientras el gordo seguía llamando personas inexistentes y la señora que más temprano nos había atendido tan amablemente nos miraba con cara de lástima. Somos cuatro le grité en un ataque de plancha no digno de alguien que horas atrás estuvo manejando una Crysler por las rutas de Cancún. Se ve que a la tipa le dio lástima, porque se acercó al gordo y tomó un poco el control, y el gordo pasó de llamar a las personas inexistentes a decir "Agou y Gonzalez"! Agou era yo, y Gonzalez era una de las chiquilinas. Nos arrimamos, pero no canten victoria. El Gordo nos miró y dijo: - Tengo que controlar el avión, porque hay dos personas que no sabemos si abordaron o no. Si lo hicieron, no hay más lugar, si no lo hicieron, ustedes dos pueden subir - Miré a Anita (la enana) y le dije al gordo: - Somos cuatro, no hay otros dos lugares? - Pero la cara del gordo no fue buena. Vengan, acompáñenme - nos dijo y Cecilia y yo así lo hicimos. Nos hicieron ir por el túnel y esperar en la puerta del avión, y desaparecieron. Nos miramos, pero no dijimos nada. Yo me quedé mirando estupefacto la entrada al avión esperando que se asomara la sombra del cuerpo gordo del empleado de American Airlines con una buena respuesta. Nos tuvieron un par de minutos que parecieron horas, hasta que por fin se asomó la señora de más temprano y nos llamó con su mano! Señoras y señores, estábamos abordando!!! Y ahora, les estoy escribiendo desde arriba del avión mientras las azafatas me están por servir un jugo de naranja.

Saludos

Ali

martes, 10 de mayo de 2011

En la Isla...sentimientos encontrados...lo bueno, lo malo...viaje en uaua


Amigos, me he enamorado, debo confesarlo. La República de Cuba nos ha recibido de brazos abiertos y en lo personal me ha generado muchas inquietudes y sensaciones, me ha despertado un interés particular muy difícil de explicar. Me he enamorado de Cuba y de sus mujeres, pero no por su aspecto destrozado que más adelante les detallaré (hablando de Cuba) sino por un sin fin de motivos que me tienen la cabeza maquinando a full. Es que uno siempre escucha hablar tanto de Cuba, de su realidad, de tanta gente, de tantas perspectivas distintas, que no es fácil llegar sin prejuicios y con la actitud que al menos yo pretendo tener en cada ciudad donde entro, la de ir abierto a vivir el lugar, su gente, sus comidas, sus calles lo más alejado de aquellos pre conceptos que por alguna razón todos tenemos. Pues hay algo que es real, este es un lugar de contradicciones, de ideas opuestas que conviven juntas y sin duda se trata de un fenómeno muy difícil de entender así no más o de tratar de explicar desde una óptica sola. Lo que a mí me parece es que no se puede analizar este lugar simplemente viniendo a Varadero a sus hermosas playas y haciendo una recorrida básica por el centro de la Habana comprando los puros que la guía turística te propone.

Desde que llegamos, La Habana me ha impactado mucho, y realmente te hace pensar. Insisto que más que nada te hace ver contradicciones paralelas y cosas que es muy difícil pretender analizar desde la óptica 100% uruguaya, como seguramente suceda en otros países de realidades e ideas diferentes en todo el mundo. Lo que sí, por ahora me deja claro, que esta ciudad me genera más elementos para pensar y reflexionar que para sacar conclusiones, como lo han hecho hasta ahora varios amigos y conocidos que ya habían venido y me daban sus puntos de vista, hacia un lado u otro una vez llegados a Montevideo.

Me parece que estar en la Habana abre la cancha para debatir y comparar los dos sistemas más que nunca, el sistema capitalista liberal al cual tan acostumbrados estamos y este local, el cual no me atrevo a definir, ya que tiene una mezcla de distintos esquemas y no solo lo que pretendió ser un sistema comunista o socialista.

El día que llegamos nos fue a recibir al aeropuerto un ómnibus de la empresa con la que reservamos los hoteles, pero antes de subirnos fuimos a comprar un mapa para poder manejarnos en la ciudad. Ya en ese momento hubo cosas que me llamaron la atención. El mulato que nos vendía los mapas en el centro de información turística del aeropuerto era muy simpático, y cuando yo me acerqué al local luego de haber cambiado euros a CUC (Pesos intercambiables cubanos) él ya les estaba explicando a algunos de los chiquilines cómo llegar a las playas. Ahí nos quedamos, un ratito, hasta que le pedí uno de los mapas que tenían, pero él simplemente asintió con la cabeza y siguió hablando de las playas. Lo que me llamó la atención es que en lugar de tratar de vendernos ochocientos mapas de todos los colores, aprovechando que recién llegábamos como turistas, el tipo estaba más interesado en hablarnos de su país y de las distintas playas, pues al final, para él, era lo mismo que compráramos dos o quince mapas.

Una vez en el hotel, salimos a buscar un lugar para comer. Caminamos por el Malecón (alias Macondo) un par de cuadras y subimos a una plazoleta donde ya estaban un par de la generación almorzando, acompañados de un cubano, José. Comenzamos a entablar una conversación que terminó siendo más que interesante y fructífera, donde no sólo habló José, sino que se interesó mucho en saber de nosotros, de Uruguay y de Irán. Entre cervezas, cigarrillos Hollywood (hechos en Cuba) y un libro sobre la mesa que él había estado leyendo previo a nuestra llegada, charlamos de todo un poco, de su familia, de la nuestra, de ustedes, de ellos, de la salsa, de las cubanas, de los cubanos, de la arquitectura de la ciudad, muy rica para su época pero en muy malas condiciones, de los habanos y de la mar en coche. Esta es una ciudad que nos hizo acordar a todos a Montevideo, pero a un Montevideo quedado en el tiempo, en los 60, sin restauración, con coches viejos y una rambla hermosa... nunca tanto como la nuestra la cual es incomparable, pero un lugar hermoso para estar y pasarla bien.

Con José hablamos de la salud, algo que en los papeles es básico para todos los seres humanos, pero que en la realidad es el dilema de la mayoría de los países desarrollados y en proceso de desarrollo, desde los EEUU hasta la propia República Oriental del Uruguay. Aquí, cada cubano tiene acceso total a la salud, a los mejores médicos y a la asistencia gratuita total y eficiente, pero además la educación es absolutamente igualitaria y gratuita. Acá, si un estudiante debe venir a estudiar a la Habana, el Estado le provee el alojamiento, los materiales y la comida, para que pueda estudiar, fiel reflejo son varios uruguayos que nos encontramos que están estudiando medicina aquí. En Uruguay por ejemplo, como le pasa a varios de los que viajan conmigo o leen esta crónica, los estudiantes del interior tienen que invertir mucha plata para poder estudiar en Montevideo, e incluso los estudiantes de Montevideo deben hacer lo mismo. Esto que parece algo tan básico, en nuestros sistemas que tanto elogiamos no funcionan, y sin embargo en esta ciudad donde muchos critican porque no tiene todas las paredes revocadas, funciona y es igualitario para todos, así como no hay indigentes durmiendo en las calles. Asimismo, un bolígrafo es algo que los cubanos le piden al turista como un gran regalo. Las pláticas con José fueron un placer, y poder involucrarnos en una charla con un nativo el primer día de nuestra llegada como nos había pasado con Julio en México es lo que le da sentido a esta aventura y la hace distinta de un viaje de turista. De hecho, hasta los vendedores se percataron de que nosotros no somos el perfil de turista típico el cual viene aquí a gastar, sino que nos encararon de otra manera, más para compartir experiencias que para vendernos, porque saben que no gastamos un peso de mas.

Nos recibió un lugar de gente amable, de un ritmo absolutamente distinto al caos de México o la falsedad de Miami. Nos recibió la alegría, el ocio constante, las mentiras, los recuerdos de una época mejor, los grafitis del "che", la salsa, las sonrisas, el Malecón y las prostitutas. Déjenme decirles que nunca les aconsejo venir a Cuba después de un tiempo en México. En nuestro caso pasamos de la abstinencia no solo física sino también visual (México) a un lugar de mujeres realmente hermosas. Sinceramente no esperaba encontrar tanta cantidad de mujeres tan lindas físicamente y con unos rostros con una luz envidiable. Pues debo confesarlo, me he enamorado de las cubanas. Solo que hay un problema. Ya en la primera tarde, luego del almuerzo con José nos pasó que unas chicas nos chistaron, Santiago arquitecto fue quien se acercó mientras nosotros debatíamos de la vida de la langosta, y las chicas le dijeron que a las 8 iban a estar ahí. Inmediatamente me acordé de los cuentos de amigos que estuvieron aquí por lo que le dije que seguramente le harían pagar la ronda y luego le cobrarían por un rato de sexo. No pudimos ir a las ocho, pero después pasamos por el boliche del hotel y apenas entré una mulata me agarró la mano recriminándome por haberlas dejado plantadas antes a lo cual mi respuesta fue:

- Fue con mi amigo con el que hablaste, pero de todos modos yo no soy lo que buscas ya que soy estudiante, sudaca y no tengo plata - a lo cual ella inmediatamente me soltó la mano y asintió con la cabeza, ya que era clarísimo lo que buscaba.

Lamentablemente desde que llegamos, todas las cubanas con las que nos hemos cruzado, la mayoría de ellas absolutamente hermosas, te quieren cobrar, sean ellas prostitutas profesionales con sus fiolos o simplemente chicas que se quieren divertir, pero al ver que uno es turista no pierden la oportunidad de poder hacer algunos pesos extra que en este país donde un sueldo promedio por mes son 17 dólares vienen muy bien. Esto me tiene frustrado, porque vengo de una abstinencia total por varios días, para pasar a un lugar de hermosas mujeres donde no pudimos tocar a una sola.

Pero independientemente de eso, nos encontramos en un lugar donde hemos caminado con nuestras cámaras colgando del cuello por calles que en Montevideo me daría terror hasta mirar para adentro y hemos vivido un sin fin de experiencias que nos hicieron sentir que estábamos en un lugar absolutamente distinto al nuestro. Gran parte de La Habana está actualmente siendo restaurada, en una movida conjunta que comenzó siendo apoyada por la Unesco y que sigue desde hace unos quince años bajo la supervisión de un grupo de profesionales del gobierno cubano. Las obras van muy bien, y en estos quince años han podido restaurar completamente un tercio de todo lo que se habían planteado, especialmente en la zona del Malecón y la Habana vieja. Todo esto nos contaron algunas personas vinculadas con nuestra facultad que nos recibieron muy amablemente y en grupos de a veinte aproximadamente nos hicieron un mini tur por la zona explicándonos los pormenores de los proyectos y contestando nuestras preguntas. Esta gente era la que actualmente está a cargo de todo el movimiento, sociólogos, arquitectos, economistas, historicistas y otros profesionales. Fue una tarde absolutamente disfrutable donde obviamente evitamos los restaurantes para turistas y nos metimos en los recovecos, donde comemos unos sandwiches de jamón y tomamos cerveza muy barata, cada una a unos $10 uruguayos cuando en todos lados te la cobran a unos $20. Una de las tantas cosas que chocan acá, es que hay una Cuba para los cubanos y una Cuba para los turistas. Desde que llegamos nos aclaraban esto pidiéndonos que nos mantuviéramos en el margen de los turistas, pues los que nos pidieron eso son una manga de ineptos acostumbrados a recibir a los chetos de Suecia, España o Uruguay, no sea cosa que se vayan a contaminar del populacho cubano, manga de giles. Ta, perdón, me calenté. Nosotros hicimos todo lo contrario y fue realmente enriquecedor y fructífero, y ojo que la idea no es ni hacerse el hippy-cheto ni el rebelde que se compró un gorro del Che para hacerse el malo, fue con la real convicción de vivir al máximo este viaje como se debe vivir (según mi criterio).

Esta Cuba para turistas, es más linda estéticamente y se cotiza en CUC, donde 1 CUC equivale a 1 Dólar aproximadamente. Pero la Cuba de los cubanos se cotiza en CUB, pesos cubanos como le dicen ellos, donde cada CUC equivale a unos 24 cubanos. Nosotros nos escabullimos en el mundo de los pesos cubanos, en el de las calles angostas, viajamos en "uaua" y en camiones, comimos en los "paladares", nos tomamos unos rones con José y su amigo Jimmy, director de la radio fusión cubana, lo único que nos faltó fue intimar con alguna cubana para que la experiencia fuera completa.

Le dijimos a José que queríamos comer comida, que estábamos podridos de los tacos mexicanos y de las hamburguesas horrorosas de la Habana, y nos llevó a un "Paladar". Un Paladar consiste en la casa de algún cubano, que la pone un poco más pipi cucú y le cocina normalmente a extranjeros. El extranjero va a la casa del dueño del Paladar y come comida local. Nosotros fuimos varios, Popi, Santi Hernandez, Santi arquitecto, el Marto, Laurita, la Negra y Aliné (en alguna de las fotos de Facebook los etiqueto a todos para que vean quienes son). Nos partimos la boca comiendo ensalada mixta, arroz gris (arroz con frijoles), langosta y plátano frito acompañados de la entrañable cerveza bucanero, birra cubana de 5.4% de alcohol muy rica y fuerte. el plato nos salió 10 CUC, que acá es un dineral, equivalente a $200 uruguayos. Comimos bien, pero previo a la comida tuvimos una charlita con José en el living del paladar, mirando tv cable, conseguido de manera ilegal y bastante cara. José nos comentaba del sistema alimenticio y del tema educativo. Esta charla en lo personal me dejó pensando mucho y me impactó bastante. Entre tantas cosas, nos mostraron las libretas de abastecimiento donde cada familia tiene marcada la cantidad de alimentos y productos básicos del mes, lo cual obviamente no da para nada. Lo más salado fue enterarme, que el grosso de la gente no consume leche después de los siete años de edad! El Estado abastece a los niños de leche en polvo Conaprole hasta los siete años de edad, pero luego de eso, la leche en polvo hay que conseguirla en el mercado, que ellos llaman el "choping" y sale carísima, por ende, el cubano no consume leche después de los siete años! A mí, esto me mató, ya que para cualquiera de nosotros la leche es lo básico que tomamos todos los días. Ahí me acordaba de vos Tándis cuando dejas la mitad de la taza de leche del desayuno, y de todos los que siempre hacen eso. El promedio del cubano, NUNCA PROBÓ LA LECHE LÍQUIDA, esa lechita de vaca que nosotros compramos de a 2 o 3 litros por día en el súper. Pero asimismo, todos los niños, sin excepción tienen acceso a la salud, a la educación y a la leche (hasta los siete años, lo cual corresponde a la edad hasta que se precisa la leche), mientras que en nuestro Montevideo querido, muchos, muchísimos niños no acceden a ninguno de estos "privilegios" que deberían ser el derecho de todos. Esos niños, que duermen en la calle y que crecen en la calle, con más acceso a la pasta base que a un plato de comida, se contrastan con los niños de la Habana, que tal vez no tengan tanta comida como los de Carrasco, pero que sí o sí acceden a lo otro. Ahí me preguntaba, cuál sería la respuesta de un indigente uruguayo y de un niño de Carrasco uruguayo a la siguiente pregunta:

¿Preferirías vivir en Cuba o en Uruguay? Creo que las respuestas serían obvias dependiendo de cada cual.

Lo que vi yo, es que acá la gente es muy vaga y está acostumbrada a un sistema en decadencia que ha ido mutando con los años. Todos se quejan ante el turista, pero si los miras sin que ellos se den cuenta, ninguno, ninguno está estresado en lo más mínimo. Todos son fornidos, hacen deporte, estudian y se forman, tienen dentaduras perfectas y terminan arriba en el medallero olímpico. Claro, las calles son sucias, descuidadas, hay muchas casas con peligro a derrumbe y un shampoo puede ser un regalo maravilloso, pero nadie hiede como en Montevideo. Es todo muy raro, pero se quejan y no laburan nada, porque el sistema funciona para todos por igual. Todos tienen un techo, todos comen y tienen acceso a lo que ya mencioné. Para mí, esa es la clave para que hasta el día de hoy aún no haya habido una rebelión contra el régimen, más allá de todo, la gente vive y tiene acceso a muchas cosas que son la envidia de otros pueblos y bien o mal se la rebuscan para sacar algún manguito extra. No tiene los lujos de la vida capitalista liberal, pero tampoco están endeudados pagando hasta la eternidad sus celulares y autos nuevos, como dije al principio, es todo muy contradictorio.

Hemos viajado hacia las playas del este cuyas fotos ya verán, pero obviamente lo hicimos en la "uaua" y en los camiones. La uaua es un ómnibus colectivo bastante particular, lleva gente como tres bondis llenos en Montevideo en la hora pico, ósea, todos pegaditos unos a otros. En uno, yo quedé contra la puerta, con la mitad del cuerpo hacia fuera, y de repente, no sé cómo, el ayudante del chófer apareció por atrás al grito de "cierra y nos vamos", y me apoyó de tal forma que nos comprimió a todos en el bondi, y definitivamente la puerta se cerró. Así viajamos, con los gritos de los cubanos pisándose y haciendo lugar. Otra vuelta la hicimos en un camión, que cuando uno lo ve venir parece un camion de refugiados. El camión tiene en su parte trasera, asientos corridos contra los costados donde algunos van sentados mirando hacia fuera y en el medio la gente parada agarrada de las barras tipo cutcsa que cuelgan del techo. Estos camiones tienen onda porque van con la salsa o el regeaton (se escribe así?) al mango y la gente va bailoteando y de mas.... así viaja muchas veces el pueblo, ese del que el turista debe alejarse según los promotores turísticos. Ese populacho es la gente amable, alegre, la que te ayuda y te hace pasar un rato ameno.

También supimos estar en la marcha del primero de Mayo por la avenida central y la plaza de la revolución. Panteras FC sabrán ver las fotos con la casaca. Una caminata para la cual nos levantamos a las 4am y partimos del hotel caminando hasta el punto de comienzo, y a eso de las 7 arrancamos, metidos entre el sindicato médico, con la bandera uruguaya charlando con la gente y saludando a Raúl Castro y las cámaras. Debo confesar que toda la movida del primero de Mayo fue mucho menos impresionante de lo que imaginábamos todos, pues no hubo discurso ni nada, simplemente desfilamos por una avenida recordando las viejas épocas cuando íbamos con la escuela a desfilar por 18, el 18 de Julio como unos papanatas. Lo curioso eran los tipitos que iban moviéndose entre la gente con los altoparlantes gritando "Viva la revolución", mientras la gente seguía en la suya a lo que el tipito insistía "no se escucha, viva la revolución" y cuatro flacos gritaban después de él, pero no mucho más. Había además muchos cartelitos de los cuales nos trajimos uno, todos hechos con la misma letra repartidos entre la gente que decían "La revolución es obra de la juventud" o algo así, los cuales terminaron en el suelo apenas pasamos la plaza donde estaba Castro, al igual que como fueron bajando las banderas y las pancartas y en un acto reflejo dinámico cada cual siguió para su casa. Lo que vi yo al menos, es que pocos de los que allí estaban habían ido por su propia voluntad, pues aquel trabajador que no fuera, iba a tener descontado un día de trabajo, pero además quedaba marcado por sus compañeros lo cual no sería conveniente.

Tengo tanto para contarles de Cuba, pero a esta altura deben estar recontra embolados. Espero que lo lean en tandas.

Cierro con una charla exquisita con una vendedora de chucherías, Jaqueline, quien nos enteramos era Psiquiatra y tenía un máster, que había militado en el partido comunista, que amaba a Fidel, pero no estaba de acuerdo con el funcionamiento del Estado Cubano, el cual al igual que cualquier otro sistema no escapa a la miseria del Hombre y la corrupción. Jaqueline me conmovió tanto como yo a ella, pues todo surgió porque al no querer bajar el precio de algunas cositas que compramos, yo me fui de la tienda diciéndole que los precios eran para turistas europeos y que nosotros éramos estudiantes de Sudamérica. A ella eso la tocó, y cuando volvimos a pasar nos dijo que pasáramos, y luego de que nos dijera que nos lleváramos lo que queríamos al precio que quisiéramos, empezamos a conversar. Ella, al igual que casi todos los cubanos era muy pro estudiantes, de hecho tiene dos hijas estudiantes. Nos dijo que siempre apoyaría a los estudiantes, y entre palabras nos decía que nosotros éramos afortunados, ya que podíamos viajar. Ella quisiera que sus hijas pudieran hacerlo, pero no pueden, no por un tema meramente económico, sino por una restricción gubernamental. Ella, con su máster en psiquiatría, gana más en comisión vendiendo estatuitas a los turistas que trabajando en lo que es su pasión y eso la entristeció, y a mi también.

Así que qué decirles de Cuba más allá de todo lo anterior? Lo único que sé es que en cuanto este régimen caiga y el capitalismo toque las puertas de la isla, a este pueblo se lo come, se lo devora. Los cambios serán muy radicales sea cual sea el resultado. esta gente no está acostumbrada a trabajar, viven en una nube paralela al mundo donde a pesar de no tener muchas cosas, tiene otras y viven... y flotan, y tienen un ocio terrible, están al pedo muchísimo tiempo y sufren una especie de congelamiento en el tiempo.

Amigos, esta crónica se fue al joraca... pero llegarán otras pronto. Las fotos que mencionaba en el mail anterior las subí, la casa Gillardi especialmente. Iré subiendo mientras pueda. En realidad en este momento que estoy terminando este capítulo sobre Cuba estoy en Playa del Carmen, por lo que vengo un poco atrasado, pero me iré poniendo al día. Gabi, Jack estuvo en "La bodeguita del medio", boliche muuuy conocido donde supimos tomar el mejor mojito del mundo... Panteras y bolsilludos, las camisetas están saliendo en todas partes. Familia, no me extrañen!

Hasta la próxima.

Salute!

Ali

lunes, 9 de mayo de 2011

De Mexico a Cuba...Macondo...Monjas con Bigotes

Parte III


Seguramente esta crónica no tenga mucho sentido para varios de ustedes, seguramente varios de ustedes no puedan llegar a entender lo que pasa y los motivos de lo que voy a contarles, pero espero poder hacerles llegar algunas cosas a varios de ustedes que seguramente jamás imaginarían que podrían pasar.





Antes que nada quiero decir que no hay momento en el cual no me acuerde de muchos de ustedes, siempre me viene la imagen de alguno a la cabeza, en diferentes circunstancias, y no hay momento de esos en los que me elevo y miro las cosas desde lo alto, abstrayéndome de la realidad de ese momento, en que no agradezca a cada uno de los que me ayudaron a estar acá. Esto que nos está pasando es impagable, indescriptible, inimaginable, intransmisible, solo estando en este camino se puede llegar a entender apenitas lo que pasa, y hasta ahí no más.

Quedó atrás Mexico DF, quedó atrás la tierra de los murales de Diego Rivera y las historias de Frida Kahlo. Quedaron atrás las minas feas, el constante olor a cloaca mezclada con el aceite frito de las tortillas, quedó atrás Luisito Barragán, el Zócalo, la locura del metro, el constante sonido de los vendedores o el organillo de un señor de traje militar que toca mientras otro igualmente vestido pasa con su gorra, y un montón de cosas más. En este momento me encuentro tirado en mi cama, en la habitación 409 con una pequeña ventana desde donde se ve el Malecón, pero les voy a contar algunas cosas de la tierra del picante.

No sé porqué pero el atrofio cerebral que tengo y que ustedes conocen acá ha empeorado. Desde que salimos de Montevideo que no logro retener un solo nombre, una sola palabra, me las olvido y confundo. Por ejemplo, el Malecón de Cuba (su rambla) para mi es Macondo! Se ve que por acá vivieron los Buendía o las imágenes de la Habana me hacen acordar mucho a algunas partes de lo que yo imaginaba como Macondo, no lo sé, pero así es. También quería aprovechar, aunque no tiene nada que ver, para agradecerle a todos aquellos que me escribieron. Sigan haciéndolo, los leo toditos, solo que no me da ni el tiempo ni la conexión para responderles individualmente, pero recibir sus mails me hace muy bien ya que me hace sentir que los tengo cerca en esta vorágine de días y noches que se están pasando, una tras otra sin parar y a un ritmo frenético.

Dicho esto, les cuento que los últimos días en México fueron muy productivos al igual que los anteriores, solo que hubo algunas cosas que las hicieron muy especiales. El penúltimo día salimos de mañana tempranito con Popi, Santi Hernandez, Santi arquitecto, el Marto, Lilou y Laurita hacia la biblioteca Vasconsellos del DF. No puedo evitar hacer el siguiente juicio de valor. Al menos para mí, se trata de la mejor obra de arquitectura contemporánea de México, y seguramente lo mejor que ha hecho el arquitecto Kalach. Se trata del edificio cuyas fotos subí la última noche en México. Fue un rato largo que estuvimos recorriéndolo como enfermos, atónitos, sacando foto tras foto mientras la gente estudiaba en un lugar que es la envidia de cualquier uruguayo. De este modo, la mañana arrancó de manera excelente. Contentos y satisfechos salimos de la biblioteca para tomarnos el metro el cual ya dominábamos a la maravilla para juntarnos con los docentes y el resto del grupo para ir a ver una de las obras de Barragán. No pregunten cómo pero terminamos tomándonos el metro hacia el lado equivocado y terminamos en la universidad, ósea en la loma del orto, por lo que ya no teníamos chance de llegar a donde estaban el resto. Ahí fue el turno de mi capricho, estaba emperrado en ir al convento de las capuchinas de Barragán, obra de arquitectura espectacular y emotiva que uno debe ver antes de irse de México. Decidimos tomar el camino, tomándonos un camioncito ya que estábamos fuera del circuito del metro. Luego de preguntar a varios del "camioncito" nos bajamos y caminamos unas cuadras con la piel erizada porque estábamos cerquita de una obra muy especial. Llegamos, vimos el número de puerta y no lo podíamos creer. Mientras los chiquilines sacaban fotos de la vereda de en frente, yo me colgué del timbre, pero para mi sorpresa no salió una monja sino un bigotón lleno de pintura.

- Buenos días señor. Nosotros somos estudiantes de arquitectura de la facultad de Montevideo, Uruguay y queríamos pasar al convento si es posible.

- (Cara de confundido con una sonrisa ridícula) No, no es posible.

- Pero por qué?

. Es que las hermanas están de retiro, porque terminó la semana santa y hasta Mayo no se aceptan visitas.

- Pero señor, le explico, nosotros venimos desde Montevideo, Uruguay y nos vamos mañana. Es muy importante para nosotros poder ver esta obra.

- Es que las hermanas están de retiro, porque terminó la semana santa y hasta Mayo no se aceptan visitas - Pero qué le pasa a este pelotudo pensé yo, que repite todo?

- Bueno, podría hablar entonces con alguna hermana, alguna autoridad? - mientras el Marto le decía que la fe movía montañas y el resto le repetían de manera desordenada que veníamos de Montevideo.

- No, es que las hermanas están de retiro... - Y la concha de tu madre! Dejá de repetir la misma boludez (pensaba yo). - Vuelvan a las 4 si quieren que alguna capaz que los atiende - a todo esto eran las 12:30!!!

Luego de insistir tipo nene chico y de que el Marto tratara de coimear al bigotón ofreciéndole plata, nos dimos por vencidos y nos fuimos. Decí que el Santi arquitecto había encarado y vio un cartel de un restaurant que nos salvó el almuerzo, pero nos fuimos todos con cara larga y amargados. Comimos en un lugar llamado "Geko", muy bonito (como dicen por acá), en un patio, donde por 50 pesos mexicanos tuvimos un consomé de pollo, arroz con chicharos (arvejas) o fideos para culminar con una especie de estofado de res o enchiladas verdes y gelatina de postre. Así fue como comimos hasta reventar y charlamos con un mexicano que hace vitrales y que supo estar en Montevideo algunos años atrás. De ahí volvimos hasta el convento para volver a probar, pero no hubo caso. Esta vez nos atendió una de las monjas que nos repitió como lorito lo que nos decía el bigotón. Yo no podía más de la bronca. Como esa monja nos podía privar a nosotros, estudiantes de arquitectura y verdaderos gozados de vivir esa obra de entrar y dar una vueltita de unos minutos? Así nos fuimos, amargados con la iglesia, el poder corrupto y las monjas malditas, y decidimos jugárnosla con movernos en un trayecto bastante importante para llegar a otra obra de Barragán, "La Casa Gilardi", una de las favoritas de todos. Obviamente no teníamos cita ni nada, así que nos mandamos no más. Llegamos luego de un largo trecho, y estar parados en frente a la casa era increíble. Toqué timbre, luego el otro (es que eran dos timbres), golpeé, pero nada. Estuvimos unos cinco minutos parados ahí pero nadie nos abría. Las caras se iban estirando, la decepción era inminente, yo ya no sabía qué hacer. Todos se empezaron a alejar, y yo seguía prendido del timbre, hasta que luego de una puteada decidí darme media vuelta e irme también. De repente, un señor de remera vieja, panzón, bigotito y una bolsa de ropa limpia en el hombro apareció por la calle, llegó, nos miró sonriendo y dijo: "no les abrió nadie"? Acto seguido empujó la puerta la cual se abrió sin oponer resistencia y nuestras caras se transformaron, por un momento las miradas cómplices cruzadas se asemejaron a las de un niño cuando descubre el regalo que le dejó Papá Noel debajo del árbol. Inmediatamente entramos al vestíbulo y don Martín Duque nos empezó a contar la historia de la casa. Personalmente pensé que él era un sirviente, pero resultó ser el dueño de la casa, quien la había mandado hacer con el Sr. Gilardi a nada más ni nada menos que el arquitecto Luis Barragán. Acto seguido, entre bromas y anécdotas pasamos al primer vestíbulo y ahí fue cuando todo comenzó. Sin saber como la piel se me erizó, sentí un escalofrío que me corrió por toda la espalda cuando entré a ese espacio mientras hablaba el viejo Duque con su bolsa de ropa limpia y me di cuenta al sacar la primer foto que esa misma foto la había visto cientos de veces, entre ellas cuando hice la monografía sobre la obra de Barragán con Tefi, solo que esta vez, esa foto era de mi autoría y estaba en mi cámara. Vi cómo la tenue luz naranja del pasillo que da hacia el comedor con su piscina y plano rojo se asomaba y me sentí absolutamente feliz y privilegiado. Señoras y señores, me encontraba en la casa Gilardi, y no me lo estaba contando nadie ni lo estaba leyendo en una revista, no tenía el límite del cuadro de la foto sino que podía girar mi cabeza hacia donde yo quisiera y ver el ángulo que yo quisiera. Me acordé de las charlas de Pancho en el taller allá por el año 2005. Sí sí sí, yo estaba ahí! La emoción fue muy grande y las fotos se las adjunto ya que por ley no estábamos autorizados a sacar fotos. Pero el viejo Duque simpatiza mucho con los estudiantes y nos deja sacar fotos siempre y cuando no las subamos a ningún sitio público.

Una sensación similar fue la que tuve al otro día, cuando por casualidad terminé siendo invitado por Karen y Tefi para acompañarlos a una visita que habían conseguido para ver la Casa Estudio de Barragán, cuando se suponía que no se podía hasta Mayo. Ese día, me encontré recorriendo la Casa Estudio, de lo mejor que he visto en mi vida, una secuencia de espacios absolutamente estudiada que hace que el visitante viva distintas sensaciones únicas...no sé para qué me molesto escribiéndolo, es totalmente al pedo, ya que yo lo leí por años y no tiene nada que ver cuando uno está ahí. Lo que quería compartir es que en esta casa, la sensación fue aun más fuerte que en la casa Gilardi. al entrar al espacio donde está el ventanal hacia el jardín no solo me ericé sino que se me llenaron los ojos de lagrimas, y si no se me cayó ninguna fue porque soy un maldito iraní terrorista, pero estuve a punto. Eso fue único, estar ahí, respirar ese aire, vivir esos espacios, no tiene precio, para todo lo demás está Master Card.

Podría seguir hablando horas de las obras, como por ejemplo la iglesia cuyas fotos verán pronto, pero eso los aburriría mucho, si es que no lo hice ya. Pero creo que era importante que pudieran recibir no solo un reporte de mi perspectiva en cuanto a lo cultural, a las comidas, la gente o las minas feas sino también al motivo principal de toda esta movida, lo que nos llevó a proponer hace más de 65 años el recorrer el mundo.

Yo seguiré escribiendo, ya que no puedo mandarles nada porque acá en Cuba no tenemos conexión ya que sale muy cara, así que seguramente apenas pueda conectarme les mande más de una crónica en un tiempo muy breve.

Salud Ali 

jueves, 5 de mayo de 2011

Los viajes de Ali...Comienza el camino...South beach y esos locos bañeros cubanos...Viva Mexico!!!

Comienza el camino...

Parte I

Sinceramente ya perdí la noción del tiempo, las fechas y los lugares, de hecho me cuesta mucho creer donde estoy y adaptarme a todo esto que corre tan rápido. Aquellos que están leyendo esto, o que comenzarán a leerlo para abandonarlo en un par de renglones, saben lo que esta experiencia significa para mí, de hecho la mayoría de ustedes, está directamente involucrado y me ayudó a llegar a esto que es el sueño de muchos, y que logran unos pocos.
Señoras y señores, amigas y amigos, en este momento me encuentro en México DF, tierra de maravillas, tierra de amigos como Giannina y Ramiro, tierra que me ha recibido absolutamente impactado. Pero comencemos por el principio, si es que hay manera de ordenar tantas sensaciones juntas.
Si no le erro, el Jueves a las 21:05hs partimos en el vuelo 984 de American Airlines rumbo a Miami, en un vuelo con ochenta estudiantes de arquitectura, incrédulos de ser parte de esto. El aplauso fue unánime cuando despegó el avión, cuyos detalles como por ejemplo la cara de orto de las azafatas con un promedio de edad de unos 70 años o los mínimos asientos poco interesan... Obviamente no pegué un ojo en todo el vuelo y el aire acondicionado me empezó a liquidar de a poquito, por lo que en este momento estoy afónico, luego de dos días.
Llegamos a Miami, de mañana, a eso de las 5:00hs e increíblemente, contra todo pronóstico, este iranicito pasó por todos los controles expreso, incluso más rápido que otros youruguas, y pude salir olímpico. En el aeropuerto, luego de pasar los controles de esos señores al estilo Hollywood, morochos, grandotes, con cara de americano, serios y desafiantes, nos quedamos mutando un rato decidiendo qué hacer y tratando de comprender lo que empezaba. Como suele suceder, al ser tantos, en cada momento se forman grupitos distintos dependiendo de los intereses y uno va arrancando con gente que apenas conoce. Yo decidí ir a Miami Beach, y en el camino fui descubriendo que me encontraba en los EEUU, pero en una versión un tanto extraña. Como infraestructura sin duda se trataba del primer mundo, sin embargo en lo que a la gente se refiere, es notoriamente tercer mundo, y es más difícil encontrar alguien que hable ingles que español. El único angloparlante (se dice así?) que encontramos, fue en el baño del McDonalds, un gringo pasadísimo a las 8:30hs que se quejaba indignado porque una señora había pretendido entrar mientras él hacía sus necesidades. Lo demás, gente de todos los países paseando, comprando, mostrándose, consumiendo, consumiendo y consumiendo. La cuestión es que compramos unas chelitas y bajamos a la playa, donde además de una arena inmunda que parecía cemento portlanden polvo había mucha gente detonada durmiendo. En la casilla de los guardavidas había un indigente con la frente cortada a quien el guardavida tuvo que correr. Chelitas de por medio, chapuzón en el Atlántico Norte de agua cristalina nos desayunamos que la imagen que veíamos era distinta a la que estábamos acostumbrados, pues en nueve horas pasamos de Montevideo a Miami. El guardavida cubano nos dio la bienvenida charlando y comentando la situación en Cuba, con sus pros y sus contras.
El Viernes 22 a las 1830hs aterrizamos en México DF, donde para variar como es mi costumbre, de arranque entablé una conversación fructífera con el tachero que nos llevó hasta el Hotel, donde nos pasó los piques de los boliches y de más vueltas. Esta ciudad está resultando fascinante, poniendo a prueba todos nuestros sentidos. Pues se combinan el constante olor a mierda que sale de las cloacas que tienen la caca a la vista con los de las miles de ofertas gastronómicas que invitan a partirse la boca en cualquier momento y en cualquier lugar, desde tamales, choclos asados, tamarindos dulces y con chile, los tacos, las enchiladas, churros hasta los chapulines, una especie de cucaracha que se come con picante. Aún no he probado muchas cosas, pero pienso hacerlo en estos días. Todo esto se combina con muchos colores, mucha alegría, muchos niños y borrachos que andan por la calle, constantes gritos de los vendedores que te atomizan con sus productos. Hemos caminado y paseado de lo lindo, tomado distintos tipos de tequila y comido desde tacos hasta sincronizadas rancheras, obviamente todo con mucho picante. Vamos a ver si puedo sobrevivir y no generar una úlcera.
El viernes mismo decidimos salir con Popi, Santi y el Marto (mis compañeros de cuarto en el hotel) a explorar el "Barrio Rosa", recomendado por varios nativos. Antes, paramos a comer unos tacos en una especie de puestito en la calle, donde nos atendió Julio, un fenómeno que no solo nos preparó unos tacos de carne de res espectaculares, sino que nos recibió de manera muy amistosa y nos contó mucho de las actividades para hacer. De ahí nos fuimos al barrio rosa, donde paseamos por una especie de peatonal, donde distintos personajes, desde hombres de traje y bigotes, hasta mujeres horriblemente vestidas se nos acercaban para convencernos de entrar en algún boliche. Algunos prometían el tequila más barato, otros las mujeres más candentes, shows de striptease o la mejor cena. Como era de esperar, se me ocurrió entrar a algún lugar muy poco top, mejor definido como antro, y así fue. Entramos a un boliche que seguro en Montevideo no entraríamos, una especie de los bailes de los peruanos en ciudad vieja. Subimos por la escalera y entramos en un lugar donde uno parecía sentirse como si estuviera entrando a los bailes del interior, donde todos están bailando endemoniadamente eufóricos, solo que esto era en México, por lo que en vez de ver tipos con boinas y bombachas veíamos caras indígenas con peinados extravagantes, un travesti a lo gran "Drag Queen", salida de La Jaula de las locas y demás elementos que rondaban por el boliche. Nos mandamos una botellita de tequila que no nos pegó en lo más mínimo y nos pusimos a bailar un rato, una versión Mexicana de "La Ventanita", unas cumbias locales, marcha, etc. De hecho nos sacaron a bailar al Santi y a mí un par de "chicas" que nos enseñaban a bailar pegadito... lástima que la que bailaba conmigo pesaba unos 100Kg y sudaba como si estuviera jugando un partido de fútbol y la otra parecía una planchita de los bailes montevideanos. A cierta altura hubo un "show de strippers" que parecían animadoras de un programa infantil, ya que hacían pasos chotos y en ningún momento se sacaron la ropa. Así terminó la primera noche... para emprender la primera caminata el sábado de mañana.
Como se imaginarán tengo tanto para contar que ni yo me acuerdo, pero si cuento todo seguro ni los más fervientes seguidores de las crónicas lo van a leer. Así que por acá dejo esta primer entrega, asegurándoles que las expectativas se vienen cumpliendo, este sueño está en marcha y no nos para nadie. México viene siendo espectacular, aunque lamentablemente no hemos podido encontrar una sola chica linda para nuestros requisitos estéticos, me pregunto dónde estarán las mexicanas que salen en la tele.
Hasta la próxima. 




Parte II

La generación entera está hablando con acento mexicano, lo cual incluso llega a ser hasta molesto a veces. Es que este es un país que sin duda deja su huella en quien la visita, con sus pro y sus contra, con su complejidad y diferencia a lo que es "la realidad" para nosotros.
Como urbanismo, se trata de un auténtico caos, sobre todo a nivel viario. Hay avenidas que por momentos son intransitables, más allá de que el Distrito Federal cuente con el transporte público subterráneo y elevado como suele suceder con las capitales de los países desarrollados o al menos aquellos muy poblados. Los traslados nos están consumiendo una parte importante del día. Metros llenos, donde ya nos pasó de no poder subir por el malón de gente que se mete, de hecho llegué a quedar apretado por la puerta que me sujetó de la mochila y yo parecía una cucaracha revoloteando los brazos y las patas!
Estos días hemos visitado una cantidad de lugares impresionante y a su vez muy diversos unos de los otros. El Sábado por ejemplo algunos de nosotros quedamos un poco rezagados del grupete general que planeaba ir a un lugar muy recomendado por Adriana, una de las docentes que nos acompaña en este tramo del viaje. El problema era que no recordábamos el nombre del lugar, mucho menos sabíamos cómo llegar. Lo único que recordábamos era que había que ir a unas tres cuadras de la torre Latinoamericana para tomar el metro hacia algún lado, y así lo hicimos. Tras varios intentos no logramos que nos pudieran decir a donde dirigirnos, pues nuestras preguntas eran un poco absurdas también:

- Buenas tardes, una consulta. Tenemos que ir a un parque, muy lindo, con laguitos y barquitos, sabe dónde queda? - A lo que la respuesta de todos era: - Al Chapultepec - El problema era que nosotros sabíamos que no era el Chapultepec sino otro, pero nadie parecía identificar nuestro tan preciado parque con laguitos y barquitos. Finalmente, uno de los chiquilines vió a otros de la generación del otro lado del metro haciéndonos señas. Es que aunque parezca mentira, en una ciudad tan grande como México, de tantos millones de habitantes, ochenta estudiantes de arquitectura de Montevideo hemos hecho un impacto apreciable en algunas zonas. Por ejemplo, en ese mismo metro, un policía al cual acudimos para averiguar el lugar del hermoso parque con laguitos y barquitos nos dijo que nuestros compañeros habían pasado por allí un rato antes. Encontrando a nuestros compañeros de generación fue que nos dimos cuenta que estábamos del lado equivocado del metro, y pareciendo unos cavernícolas en el medio de Nueva York no sabíamos como cruzar hacia el otro lado. Salimos a la calle, cruzamos, caminamos pero no encontrábamos la entrada al metro en la vereda opuesta, así giramos hasta que nos dijeron como hacer y llegamos a juntarnos con los otros chiquilines. De ahí nos tomamos un metro, hicimos conexión con otro para tomar luego un tren ligero... todo eso implicó más de una hora y media creo, para llegar finalmente a ese lugar cuyo nombre no recordábamos y nos supieron decir: "Xochimilko". Resultó ser un barrio apartado y bastante pobre, donde un veterano nos advirtió de ir en grupitos y no andar sacando las súper cámaras que todos compramos (en mi caso en Nueva york y que Maritza tan amablemente llevó hasta Montevideo). Fue una lástima porque era de esos barrios que particularmente me gusta recorrer, sin los lujos de barrios como en el que estaba el hotel, sino un paisaje mucho más cercano a la vida del pueblo. De callejón en callejón, experimentando los olores típicos y escuchando el constante griterío de los vendedores con sus puestitos fue que llegamos a la parte que nos interesaba. Resultó ser que lo que buscábamos solo existía en nuestra imaginación, seguramente como resultado de un teléfono descompuesto que llegó a nuestros oídos. Pues a dónde íbamos no era un parque hermoso con lagos y barquitos, sino un recorrido al estilo "Venecia mexicana" en las llamadas "trajineras" que te llevan a recorrer no laguitos sino todo un circuito de agua que atraviesa casas, pequeños jardines botánicos y viveros. El pinta que nos quería vender el servicio pretendía cobrarnos 800 pesos mexicanos, siendo nosotros ocho personas. Tras regateos varios, logré bajar el precio a 320, sabiendo que seguramente nos estaba cagando, pero bueno, uno por experiencia sabe que nunca ganará en un regateo.
Finalmente subimos a las trajineras y emprendimos un recorrido de una hora que fue hasta hoy de lo mejor que hemos hecho. De lo mejor, y también de lo más bizarro junto al boliche de mala muerte que aparentemente se llama "Lemon". Nos metimos en un mar de trajineras, chocando unas con otras, llenas de gente, algunas con mariachis, otras con gente bailando, tomando, comiendo, de todo un poco, pero siempre gente gozando y pasándola bien. Sin embargo, el recorrido que hacen todas estas trajineras se entrevera entre una serie de casas de una clase económica muy limitada, lo cual crea un contraste bastante grande entre la realidad de los que viajan por las aguas y los que los reciben. Así seguimos, cruzándonos con vendedores ambulantes en sus propias canoítas, los cuáles no solo se acercan a tu trajinera chocándote ofreciendo sus productos, sino que muchos te abordan como si fueran piratas buscando conquistar las cientos de trajineras viajantes. Los productos que ofrecen van desde flores, choclos asados en las canoítas mismas, collares, cerveza, un mini concierto de mariachis cuya trajinera se engancha de la tuya y te sigue tocando canciones, hasta manzanas acarameladas o tamarindos con chile... la oferta es variadísima. Uno de los chiquilines optó por comprar una "Michelada", compuesta por un litro de cerveza Corona con chile y no sé qué porquería más... la cual tomamos, pero nunca había visto que un litro de cerveza con 28 grados de calor durara tanto. Cada sorbo te perforaba hasta el hígado mismo. Así, al ritmo de los gritos, los mariachis, las carcajadas propias, colgando la bandera uruguaya (llevada por mí por supuesto) y luciendo la camiseta del glorioso Club Nacional de Fútbol fue que pasamos una hora espectacular en Xochimilko. A la vuelta, vimos que no habíamos visto el cartel que decía que el alquiler de cada trajinera valía 200 pesos mexicanos. Las fotos de todo esto aparecerán próximamente en el álbum "México". El tema conexión a internet es todo un tema. En el hotel en que estamos hay conexión solo desde el lobby, y no he tenido mucho tiempo para estar ahí. Iré mandando crónicas y subiendo fotos mientras pueda. Seguramente esta sea la última crónica por varios días ya que según tengo entendido, en Cuba no vamos a tener mucha chance de conectarnos. El jueves de mañana partimos hacia Cuba.
Esta Crónica será más larga que la anterior... así que tómenselo con calma.
Entre los lugares que hemos visitado y las obras de arquitectura que hemos visto, se encuentran Teotihuacán y las Pirámides indígenas del Sol y la Luna. Un lugar absolutamente impactante e increíble. La macana fue que llegamos como a las 11:00hs y el sol ya picaba bastante, y hacía mucho calor por lo que fue una jornada un tanto agotadora. A esto sumémosle que en mi caso la noche anterior me agarré un pedo adolecente, de los que no me agarraba al menos desde hace unos diez años, con tequila, por lo que mi estado no era el mejor. No teniendo nada en el estómago y estando agotado luego de haber dormido un par de horas pude subir a la pirámide de la Luna (la más chica) y llegué hasta la mitad de la del Sol. Debo decir igualmente que no fui el único que no pudo subirla del todo, ya que gente que no se había emborrachado la quedó en el camino, por el calor insoportable, la altura de cada escalón, de unos 60cm aproximadamente y las largas esperas en el trascurso de la subida por temas de seguridad.
El Lunes fuimos a varios lugares, a una de las casas de Barragán, a la fábrica de Bacardí donde está la única obra de Mies en Latinoamérica y lo mejor de todo, a la ciudad universitaria de Universidad Nacional Autónoma de México. Un lugar increíble, donde nos recibieron de novela y pasamos un buen rato. Lo mejor fue al final, donde subimos con un grupete chico, Salvador y Adriana (los docentes) a la oficina del director, el Arquitecto Jorge Tamés y Batta, un crack entre cracks! Un fenómeno que aparece en las fotos que voy a subir, que nos contó anécdotas, nos mostró sus dibujos y nos sacamos un par de fotos en el consejo.
Las jornadas son largas y aprovechables. Es una sensación única estar acá, y que tu preocupación mayor sea buscar un puestito que vendan fruta, buscar dónde cagar u ordenar las obras a visitar al día siguiente para aprovechar mejor el día.
Esto recién empieza... y es increíble!
Salute.
PD: En la próxima mando las actualizaciones de los últimos días del DF...pero seguramente será en unos cuantos días ya que en la Habana no tenemos conexión.

Ali

martes, 3 de mayo de 2011

Los Viajes de Ali Haghjou - Cronicas de viaje y otras menudencias -

Hace unos 65 años, comenzaba una historia en la facultad de Arquitectura de la Universidad de la República Oriental del Uruguay que directa o indirectamente cambiaría el destino de muchas personas. Muchas, o muy pocas, depende desde qué ángulo se mire.


En sus comienzos, solo un privilegiado al año, merecedor de una beca, podía viajar a Europa y conocer otra cara de la compleja realidad que le da forma a este mundo. Pero llegó un momento en que un grupo de estudiantes se preguntó. ¿Porqué solo una persona debería poder tener ese privilegio y no todos?


Así comenzó un movimiento que no solo no encontraría frenos, si no que año a año, iría creciendo hasta convertirse en algo mucho más grande que una simple institución, en un elemento de la vida de todo un país, chiquito pero solidario.


Al comienzo fueron unos pocos, luego un poco más y así, sucesivamente fue cobrando vida Arquitectura Rifa, una movida creada para financiar el sueño de muchos/pocos estudiantes de arquitectura que pretendieron seguir las huellas de Juan Salvador Gaviota y desafiar la lógica que nos impone el mundo. Esa lógica que nos dice que si nacemos en un lugar nos quedaremos allí, o a lo sumo emigramos a otro, pero pocas veces nos dice que podremos dar la vuelta al mundo.


Hoy, el viaje de arquitectura es un hecho único en el mundo, donde cada año un número aproximado de doscientos estudiantes corta las cadenas y se libera a una experiencia que escapa a toda posibilidad de ser descrita con simples palabras. Me refería a la cantidad de personas que lo logran como muchas o pocas, ya que cada año somos más de doscientos los alcanzamos cumplir el sueño, lo cual es una cantidad de gente considerable. Pero si lo tenemos en cuenta con respecto al mundo, estamos hablando de una cantidad ínfima e insignificante, que nos convierte en cierto sentido en una elite.


Se trata de un viaje que involucra a todas las facetas de un ser, donde no sólo un estudiante logra vivir un espacio en tiempo y forma real, sino que también la persona puede empaparse de la cultura de cientos de lugares, vivirlos, aprender de ellos, emocionarse, reír, llorar, comer, caminar, equivocarse, perderse y un sin fin de verbos que podrían seguir hasta la eternidad. El viaje tiene un cometido académico que muchos ponen en tela de juicio, pues déjenme explicarles algo. Quien haya llegado a la altura de la carrera para realizar el viaje, está lo suficientemente enfermo con la arquitectura, como para salir a las 9 de la mañana con su cámara y su mochilita, a visitar obras y volver a las 7 de la tarde absolutamente muerto, con la emoción de haber vivido como se debe todo aquello que siempre vio en libros, revistas o folletos.

Lo que voy a intentar, es transmitirles una pisca de todo lo anterior a través de una seria de crónicas, absolutamente subjetivas, desde distintos lugares de la mente y el corazón, ya que gracias a muchos de ustedes, yo soy uno de los privilegiados que en este momento está viviendo la experiencia más espectacular y maravillosa que una persona puede pretender: viajar, y viajar en un contexto único, a los veintiséis años, con doscientos compañeros, alrededor del mundo por un período de aproximadamente ocho meses.

Así comienza esta sección, una mirada desde los ojos de un viajero por el mundo, un estudiante de arquitectura que se enfrenta a una experiencia sin comparación…

Ali

sábado, 16 de abril de 2011

El bajón de escuchar Sui Generis y las variaciones climáticas…

El bajón de escuchar Sui Generis y las variaciones climáticas…
¿La feria del libro en Miami?…
Conversaciones con Nito Mestre…


Por Braulio Kröger




“Todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro.”


                                                           Albert Camus




Recuerdo con cariño, en mis años de adolescencia, los fogones en las playas, junto a amigos, amigas, alcohol y estupefacientes. Recuerdo también que esta mezcla de ingredientes, necesitaba indefectiblemente una guitarra y un par de canciones de Sui Generis para bajonear la cosa y hacernos acordar que el verano era una cosita pasajera entre los inviernos que, a pesar de lo que dicen los equinoccios y solsticios, por el sur de Sudamérica empiezan alrededor de los meses de marzo-abril, con mucho olor a dictadura militar, tristeza y lluvias interminables.


Entiendo la postura valida de aquellos que romantizan la estación del frio con validos argumentos de “estufitas prendidas” y “acolchados abrigaditos” pero, estoy completamente seguro de que todas estas ventajas se van al cuerno, en el momento que recuerdo la siestas de enero con las ventanas abiertas, las cortinas bajas y el ventilador a máxima velocidad haciendo flamear mis testículos al ritmo imaginario de “las olas y el viento”.


Lo cierto es que aquel que me diga que para inyectar felicidad a su vida, en esos momentos grises de nuestra existencia, aprieta play y deja que la voz de Nito Mestre o Charly lo alegre con “Rasguña las piedras” o “Canción Para mi Muerte” es casi seguro que padezca de alguna especie de psicopatía masoquista extrema.


A través de los años y basándome en mis propias observaciones, también reconozco que este tipo de gente, como dice el buen Freud, son, en cierto grado,  sádicos declarados.


Más de una vez he visitado amigos o conocidos, que en días de clima poco favorable, entiéndase precipitaciones aisladas y/o frio extremo (para peor domingo de tarde) me han dicho: “Quédate un rato, preparo unos mates y escuchamos algo de música…” Dicho esto, se retira a la cocina presionando el botón de su mini, MP4, pasa casetero, dejándome solo en el living con: “Me echo de su cuarto gritándome…”


He terminado muchas de mis relaciones por menos que esto, y he tratado de eliminar gente como esta de mi vida permanentemente.


Creo que es válido mi punto y es difícil de objetar. Sui Generis es causante de un estado general de trastorno depresivo muy difícil de superar.


Gracias a los dioses del Olimpo de los cuales soy ferviente y devoto creyente, poseo una mente muy abierta que me permite comprender que no todas las leyes están cinceladas en piedra. Es posible cambiar nuestra manera de pensar y ver las cosas de una forma distinta. Obviamente, previa investigación y field research necesario.


Es así, que algunos años después de haber terminado mi adolescencia y ya entrado en mis veintes; por razones que no son necesarias de explicar, me encontraba estudiando comunicación en MDC, USA.


Tenía que cubrir, para una tarea de la escuela, la feria del libro en Miami y, la casualidad combinada con otras formas de energías misteriosas, hizo que Nito Mestre se encontrara en este evento, cantando los más famosos hits de sus años con SG. ¡Esto no puede ser! Pensé, estoy a unos 9000 kilómetros del Rio de la Plata.


La mezcla de curiosidad y masoquismo de todas maneras fue mucho más fuerte y entre en la carpa donde Nito estaba ya en medio de “Quizás porque”. A empujones y ademanes descorteces, logre llegar hasta la parte de atrás del escenario donde me deje caer al piso para sumirme en el pozo depresivo inherente y ya explicado…


Increíblemente, mientras esperaba que mi estomago se diera vuelta, mi cabeza comenzara a dolerme y la nariz a moquear con recuerdos de amores ochentosos no correspondidos, mientras veía caer la lluvia de invierno desde la ventana de mi cuarto, casi como un emo adelantado a su época. Me encontré en cambio, siguiendo el ritmo de la canción con mi cabeza, justo en el “peack” donde dice que no es un buen soldado etc.


La feria del libro claramente pasaba a un segundo o tercer plano… ¿A quién carajo le puede llegar a importar un montón de pelotudos vendiendo libros a precios de DVD?

¿Qué es esto? ¿Porque? Evidentemente algo muy extraño estaba pasando y no me estaba afectando solamente a mí. La gran parte de los espectadores, en su mayoría latinos, también seguían la cadencia rítmica de la música, no podía identificar a nadie sufriendo, con esa mirada retrospectiva y doliente.


Todo carecía de sentido, era la primera vez en mi vida que podía escuchar a SG y no sentirme como un trapo de piso del baño de un bar. Infinitas sensaciones recorrían mi cuerpo, no había venido preparado para esto.


Concentración…enfoque…profesionalismo…Era absolutamente necesario para mi conservar la calma y no empezar a los alaridos como un pobre trastornado, era más que obvio que había descubierto el antídoto para generaciones de escuchas que se verían beneficiados. Imaginaba las plazas, salidas de colegios secundarios, fogones en la playa, etc. Todos entonando tranquilamente “Mariel y el Capitán, importándoles poco o nada si la mujer se hace pate de hígado cuando su ascensor se desploma desde el cuarto o el noveno piso…


En un ataque de súbito descontrol me acerque al escenario y le grite: ¡Bien Nitoooooo! ¿Cómo lo haces? ¡Capo!


Seguí así hasta el final de la presentación, embelesado en una especie de nube, el clima en la cuidad mágica no podía ser mejor. El atardecer ya teñía al cielo de colores violetas y anaranjados.


Me acerque a Mestre y me presente, sabía que mi trabajo para la clase hacia un buen rato que, sino arruinado, se había desvirtuado lo suficiente.


“No puedo entender…” Le dije “En otro momento de mi vida al escuchar estas mismas estrofas hubiera tratado de auto eliminarme de maneras varias, pero sin embargo hoy, aquí, me siento igual que si hubiera estado en una gozadera a lo Celia Cruz…”


El artista sonrió, y en su gesto había una clara muestra de autosuficiencia combinada con un yo sé lo que está pasando. Cosa que me inquieto. Nunca dude de la capacidad ingénita que poseen las composiciones Garcia-Mestre de reducirnos a escombros emocionales. Sabía que esto se debía a un factor externo y la actitud de mi entrevistado me lo confirmaba.


“No hay tal secreto flaco.” Me dijo con toda naturalidad. “Es una cuestión climática, el trópico aísla e inhibe totalmente ese sentimiento inexplicable que causan nuestras letras y cadencia vocal.”


Así tan fácil se había desmitificado todo el tema, en vano fueron mis preguntas súper indagatorias con el fin de averiguar el motivo y razón causante de todo esto, si es que poseía algún tipo de estudio científico o equivalente, etc.


“Es así Flaco, no le busques explicación. Por eso ahora cuando toco le doy preferencia a lugares con climas que tengan un promedio de temperatura sobre los 25 grados Celsius.”






Me fui…desorientado, a editar lo mejor que pude la nota para presentarla a mi profesor, al cual le pareció un divague sin precedentes. Pero nada de eso importaba ya, todo había cambiado.


Con un fin investigativo, me sometí a varios experimentos durante los meses posteriores. Incluso llegue a encerrarme en mi casa durante los días de copiosa lluvia que castigan estos lugares y, tratando de simular el invierno, sometí al motor de mi equipo de aire acondicionado a una temperatura que rozaba los limites de cámara frigorífica. Escuchando una y otra vez el álbum “Vida” siempre con el mismo resultado. Una alegría esperanzadora e inexplicable.


Años después confirme que este fenómeno, no se limitaba solamente a Sui. En una fiesta de casamiento, celebrada en los jardines del castillo de Vizcaya, en el momento de que supuestamente comenzaba el jolgorio y la pachanga, la cumbia alegre y divertida fue sustituida por Patricio rey y sus redonditos de ricota…Vomite todo lo que había ingerido hasta el momento, causado esto en parte, por la alta cantidad de alcohol consumido por mi persona y por la sacudida emocional que imagine, le causaría al indio Solari ver prostituida su música de tal manera…ya nada sería igual, todo estaba perdido…Este repulsivo y pegajoso clima tropical…






BK.